jueves, 30 de diciembre de 2010

Conmigo



A mi hermano
Alejandro.
Tristeza de sonido de plástico vacío de una pastilla,
calles que no importan,
máquinas de refrescos y chocolatinas,
edificios de pobres, edificios de ricos,
una línea de metro que también funcionaría sin que fueras tú dentro,
incomunicación,
otro día más hacia dónde,
publicidad con alguien que pretende sonreír y viajes a ninguna parte,
gente que se identifica con su trabajo,
gente que cree que sabe quién es,
gente que lee por ocupar el tiempo de camino,
gente que aprieta pantallas o teclas, con cascos en los oídos,
que habla por teléfono delante de otra gente,
demasiada gente igual.
Tu cuerpo reflejado en los cristales de los escaparates,
en las ventanas de los coches,
en las marquesinas de autobús,
en las gafas del portero que saluda por inercia,
recibir un saludo sin ganas es triste,
la parte metálica de los buzones guarda tu nombre,
tu nombre en cartas de banco, en facturas de luz,
el espejo del ascensor.
En algún lugar de la ciudad alguien come de lata o llora por una mujer,
en algún lugar de la ciudad alguien echa de menos a alguien y no se lo dice porque no sabe cómo.
Y en algún lugar de la ciudad nada importa,
como una colilla flotando en un charco o la luz de una farola que tiembla durante horas,
como un periódico gratuito en la papelera con los sudokus hechos,
como que se abra un nuevo bar o alguien venda un paquete chicles,
como el hombre que pintó las paredes de tu casa.

No olvides, no olvides jamás,
que dentro de cada segundo de tu conciencia
eres imprescindible,
o al menos si nadie te lo ha dicho nunca,
no puedes estar solo,
grítalo si quieres:
¡Nunca!

eres imprescindible para mí.
Ya estabas allí cuando yo nací.
Conmigo
ayer,
conmigo
ahora,
conmigo
siempre.
Siempre.

martes, 28 de diciembre de 2010

Demiurgo


A todos los dramaturgos

Recogiste contigo cada una de las voces,
cada una de las sombras,
cada pared de cada casa y cada grieta en las almas.
Cada silencio de una tarde a solas, cada forma de amor siempre imposible.
Porque el amor es siempre imposible.
Cada susurro y cada grito, cada conversación al otro lado,
las voces agolpadas en tu memoria como un castillo de pena
y los trajiste
a este lado infinito de la vida.
Eras tú y tu folio en blanco,
el mundo y tu mundo,
todos nosotros a través de ti antes y después de nosotros,
antes y después de nuestro mundo.
Nos encerraste en la oscura luz de tus palabras,
un papel, unas líneas, un sentimiento, una idea
todo a través de ti.
Sin ti, no habría nada.
Este mundo era una inmensa mentira
y tú, al menos,
la extraña dignidad de lo posible,
la emoción,
lo que no ha de demostrarse si no con suspiros, con silencio, con lágrimas,
con uno mismo, hondamente.
No sabía qué entregarte,
no hay premio, dinero, galardón posible para tanto valor,
qué premio se le da a los muertos
más allá de una calle o una plaza o una estatua,
sobre la que cae la lluvia o arde el verano,
o una conferencia que no queda en nada,
no,
deja que te rodee mi voz o mi mirada más humana,
ojalá supiera qué decirte, de alma a alma,
ojalá pudieras escucharme,
gracias.


domingo, 26 de diciembre de 2010

Elegía de una noche cualquiera



Si pongo mis ojos a la luz de tu memoria, al dulce calor de tu abrazo y su recuerdo en mí, hay algo que se deshace, se desaparece y se parte en pedazos dentro mí, frágil, de una forma nocturna y solitaria. Aun cuando todo apenas está sucediendo he aprendido a perderte, bajo la luz barata y naranja de las calles, alrededor de los charcos y los coches aparcados que me reflejan al pasar, atravesando los rumores de las conversaciones ajenas, a veces siento que me va a arder el alma entre la gente, a veces pienso que la gente pasa por la vida sin pararse a sentir, y me siento alejado, lejos de todo el mundo, como la letra y la música de una canción.
¿Se trata de saber regresar a la vida después de estar contigo, se trata de aprender a no rodearme de tu voz, de saber desnudarme de ti como un árbol en invierno o de aceptar que una forma de amor así no tiene cabida en un mundo como este, donde todo se trata rápida y superficialmente? ¿Hay algo que yo no aprenderé jamás? ¿Se debe toda esta tristeza a mi felicidad interior?
Puedo acusarme a mí mismo de saber lo que quiero, o de no saber aceptar lo que se me ofrece. A todo el mundo le faltan cosas por llorar y por hablar y que no serán capaces de solucionarse nunca porque el tiempo ya ha pasado, porque las personas que amamos ya no existen, porque las personas que fuimos no eran conscientes de las personas que somos.
O a lo mejor es que está escrito en algún lado que tengo que pasar por todos estos momentos, en las estrellas o en mis manos.
Hoy es una de esas noches cualquiera que no paso a tu lado, y todo se me antoja de cartón, el tiempo, mis latidos, la ciudad ahí fuera, el resto de las personas del mundo, sus voces, sus vidas, sus casas, sus cuentas del banco, su silencio, sus programas de televisión, su navidad, sus luces que cuelgan de sus balcones, un todo acartonado.
O a lo mejor nada existe más allá de nuestros pensamientos, y este lado de la vida tiene el mismo valor que lo que ocurre en los sueños, un último y obligado abandono total.
La letra y la música de una canción, eso es todo, la letra y la música de una canción.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Ensordecedor



Breves anotaciones que no quiero olvidar:

No hay nada más ensordecedor que la risa de la persona que amas.
El amor de verdad sólo sabe comprender.
El amor es la ausencia de condiciones.
El único sentido del amor es el de dar sentido al resto de las cosas.
El amor hace las cosas muy bien, las cosas se hacen muy bien con amor.
Si amas a alguien, ama primero y ante todo su libertad.
Amar se elige involuntariamente.
La voz de la persona que se ama es más importante que su cuerpo.
El cuerpo de la persona que se ama es el lugar más hermoso sobre la faz de la tierra, pues sólo en él se halla la verdad de nuestro destino.
El amor no se rinde nunca, es indestructible, las personas por su parte se rinden fácilmente y son frágiles. A amar se aprende amando el amor que nace de la persona que lo provoca en nosotros.
El amor no conoce expectativas, pues todas son insuperables.
El amor es algo que sucede, no se encuentra si se busca, se busca encontrándolo.
El amor es lo que encierra el nombre de la persona que amamos.
El amor sólo te deja ir hacia delante.
Si amas, no importa nada, y al mismo tiempo todo importa más que nunca.
El cuerpo humano está predestinado para el amor, todo en él es una espera.
El amor es una distancia que se rompe.
Amar lo desaparece todo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La flor invisible



No necesito más mañana que tus ojos frente a mí. Habito el mundo como si fuera capaz de comprenderlo todo por una vez, y cada cosa me devolviese un fragmento de tu voz, un trazo de tu sonrisa que destruye el pasado transformándolo en un camino hacia ti, en un camino hacia mí, hacia lo que siempre había anhelado y querido, compartir la absoluta libertad que nos pertenece.
Cuando regreso, cuando vuelvo a enfrentarme ante el silencio, mi propio silencio, de una página en blanco, sólo tengo ganas de devolverle al mundo lo que tú me has dado, lo que me entregas involuntariamente con tu presencia, como si así pudiera salvarlo de alguna forma.
Y es como si el tiempo creciera a mi alrededor despacio, como las ondas de un lago en el que ha caído una piedra, como los pétalos en torno al centro de una flor invisible que crece en mi pecho. Quizás esa sea la felicidad que todo el mundo busca y nadie encuentra, la de sentirse afortunado de estar vivo por lo que le está sucediendo. Esa sensación, al menos hoy quiero ser capaz de pronunciarla, guarda dentro de sí algo que no se puede arrebatar, que nos pertenece íntimamente, encerrada dentro de uno mismo en momentos, en imágenes, en palabras que sólo se conocen a solas, como si también los latidos pudiesen sonreír.
Y entonces y de un modo misterioso las canciones antiguas, los viejos poemas de siempre, las voces amigas, las personas que te rodean, las calles, la ciudad en la que vives, los sueños que evoca tu pensamiento, lo que te ha ocurrido... Todo se rodea de un sentido nuevo, y como si supieras necesitarlo, lo llevas dentro de ti, lo dejas dentro de ti para no desaparecerlo jamás.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Luna



No voy a rendirme porque parezca imposible, no voy a rendirme por sentir que he vuelto a decepcionarme, no voy a rendirme ni antes, ni después, simplemente no voy a hacerlo. No voy a perderte jamás, no puedo hacerlo porque vas conmigo e irás conmigo donde quiera que estés, esperaré paciente mi oportunidad, sé que hay muchos que juegan con ventaja, pero ¡ay! amiga mía, lo mismo que los libros se escriben letra por letra y palabra por palabra sobre la página, mucho antes han sido sentidos por las almas de los que los traen a esta parte del mundo, yo soy del otro lado, habito al otro lado y puedo llevarte conmigo al otro lado de una forma tan increíble, que el resto de las cosas te parecerán vacías. Yo nunca estoy si no muy lejos. Ninguno de todos ellos son yo, y nadie ha sido más que yo contigo, parto con esa ventaja, tú también provienes de esa lejanía.
Escribiré nuestra historia con la luz de las estrellas para que no desaparezca nunca, quizás en ellas ya estaba escrita hace mucho tiempo. ¿Qué me hace estar tan seguro de mí? Soy yo y lo sé, es así de simple y de complicado, y si siento que puedo alcanzar algo, hago caso de mi intuición por ilusa que ésta parezca (lo escribo con tilde porque me da la gana, y porque tú también lo haces) a los ojos de cualquier otra persona.
Estamos hechos para evocar dentro de nosotros la belleza más absoluta, para hacer realidad nuestros sueños más imposibles, he sobrevivido a cosas más increíbles, y siempre, desde que apareciste en mi vida, tuve tu ayuda. Llevo esperando demasiado tiempo esta verdad dentro de mí, como para dejarla escapar una vez que su luz roza mis pupilas, como para dejarla ir con el resto de las cosas.
No, esta vez no, esta vez escribo jugándome la vida.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La noche en la que todo cambie



Estoy tan cerca de tu alma y de su luz, porque las almas de todos están hechas del fondo de luz con el que miran los ojos, que tengo miedo, miedo de que todo pueda ser perfecto y se tornen inútiles el resto de las cosas, el tiempo que ha de venir, lo que quede por hacer, las calles ahí fuera... Perfecto, porque quedará dentro de mí para siempre, perfecto porque provenga de ti, perfecto porque cualquier palabra o gesto será incapaz de definirlo, lo mismo que una ola de mar no puede ser ola fuera del mar, porque ola, mar y luna son lo mismo. Perfecto, porque seremos a una sola vez, por un instante o durante años, poco importa. Eso nunca me ha importado demasiado.

La noche en la que todo cambie,
la noche en que no existan más distancias,
apresaré el azul con mis latidos
para llevarte con mi sangre.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Ensueño



Lo que nos sucede, sucede porque creemos que nos sucede y hay veces a lo largo de nuestro paso (periplo o estancia como quiera decirse) por la realidad, ésa que nos creemos como propia ya que sólo nos pasa a nosotros, en las que ningún sueño, por muy inverosímil o descabellado que éste se nos dibuje en la imaginación, es capaz de superar lo que ocurre ante nuestros ojos.
Creo, no estoy seguro, de que son esos momentos los que construyen dentro de nosotros los recuerdos más intensos y las sensaciones más genuinas, pues el deseo y el cuerpo son uno, como un primer sorbo de agua que apagase la sed, como el primer rayo de sol del amanecer.
No es fácil regresar de ese ensueño, fuente primigenia de los recuerdos, del mismo modo que no es nada fácil alcanzarlo. Si eres consciente, si abres los ojos hacia tu propia memoria y haces una pequeña colección de buenos y malos recuerdos importantes, estoy seguro de que caerás en la cuenta de que en ese momento todos te parecían momentos imposibles. Jamás renuncies a un momento imposible, no lo dejes marchar con el resto de las cosas sin importancia, sálvalos del triste desagüe de los días. E incluso si todo aquello que no nos sucede estamos obligados a soñarlo, suéñalo entonces, para que te ocurra de algún modo y sientas y compruebes esa sensación. Descubrirse a esas sensaciones es una actividad interminable, pues el tiempo avanza inexorablemente dentro de nosotros, como una escalera que se alza a diario y de la que se caen constantemente los primeros peldaños.
Ama lo que te importa y a lo que te debes interiormente por imposible que se antoje, cuídalo y protégelo para que sea libre contigo, dentro y fuera de ti. Y si no sabes lo que quieres, cuentas con mucha ventaja, porque todo te puede gustar por primera vez.

No hay mayor felicidad que la de amar en toda su plenitud lo que se ama.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Vögel II


Vögel (Aves) es una colección de ilustraciones y textos a cargo de Jorge(Sefy) a las imágenes (http://jorgesefy.blogspot.com/) y el que escribe a las palabras. Ya que ambos encontramos en el otro la diferencia que nos une. Yo en sus manos las imágenes y él en las mías las palabras. Esperemos que las disfrutéis tanto como nosotros.





Cuervo nací,
oscuro es mi destino
pues toda luz en mí negra se vuelve.

Desdicha en la mirada del que envuelve conmigo su recuerdo en el camino.

Si lo maldito esconde lo divino,
y el misterio el saber que lo resuelve
la culpa que a tu corazón absuelve se encierra en mí en mi vuelo peregrino.


Acuérdate de mí si la tristeza cubre de sombra aquello cuanto fuiste,
la elegancia es un don y no se pierde.

Yo encontré en mis defectos mi belleza, y mi alegría es cuanto me hizo triste:
Hago que quien me mire se recuerde.



sábado, 4 de diciembre de 2010

Sólo en mis sueños


"Where is your heart?
Where is your heart gone to?
Tear me apart
Tear me apart from you
You laugh the light I cry the wound
In gray afternoons "
B. Corgan

No he aprendido todavía a no soñar contigo, y me pregunto cada vez que regreso de un sueño por qué lo hago, después de tanto tiempo, de que hayan cambiado tantas cosas en mi día a día, de haber hecho espacio dentro de mí para tantas otras cosas que ya no llevan tu nombre, y me sorprende y me enorgullece haber asumido, más por el esfuerzo que han conllevado y que he tenido que hacer conmigo mismo, que con el hecho en sí de tener que desaparecerlas conscientemente dentro de mí. A lo mejor ellas siguen dentro de mí, como barcos hundidos, pueblos fantasmas o carreteras antiguas que ya no llevan a ninguna parte.
Freud decía que los olvidos tienen en el fondo la misma naturaleza de expresión que los deseos, son una expresión inconsciente de la voluntad. Pero los sueños, los sueños interminables que habito a tu lado, llenos de miedo y de indefensión, no entiendo lo que pretenden. Parecen decirme: Recuerda que eres vulnerable, hay una parte de ti que jamás podrás controlar.

Quizás por eso vengo aquí a destruirlos, a destruirlos fuera de mí con las palabras, como una piedra que se arroja lejos, para que caiga en el fondo de un lago, o en el fondo del mar. No tengo otro remedio, pues he descubierto que por muchas horas que pase a oscuras escuchando música, por muchas noches que trate de huir de mí mismo diluyendo los problemas en compañía de nadie, por muchas personas con las que hable, nadie puede decirme la verdad mejor que yo mismo, nadie conoce la versión tan de cerca como yo. Sólo yo tengo la respuesta, pues sólo yo conozco las preguntas que escribieron primero el abandono y luego la tristeza dentro de mí.

Sé que soy capaz de elevarme por encima de todo esto, de pensar mucho más allá de mí, de golpear las teclas del alfabeto con tanta fuerza interior que rompan el aire que las contiene al pronunciarlas. Lo extraño, es seguir preguntándome por qué hice las cosas que hice, por qué las llevé a tal término, por qué soporté que alguien tratase de robarme lo único que soy y que puedo ser mientras me quede un segundo de vida. Y no fue culpa tuya, pues toda la responsabilidad de lo que hacemos recae únicamente en nosotros mismos. A base de ser otra persona, me convertí en alguien que no era.

Ya sólo cabes en mis sueños.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Noviembre



Noviembre es como un nombre de mujer, hecho de noche prematura y oscuridad protectora. Sé que moriré algún día de un mes de Noviembre porque es el mes que más amo. La luz es diferente, la naturaleza se cubre de nieve o se desnuda para cubrirse de su propio olvido, en Noviembre está ya la primavera, la vida consigo arrebatada que ha de renacer, la muerte cercana e inocente, visible y necesaria de lo que ha de abandonarse. En Noviembre cabe todo: El sol, la lluvia, los días nublados, la nieve.

Noviembre es un buen mes para ocultarse, para dejarlo todo por hacer, para empezar un libro, para romper la infinita distancia que separa un primer beso. Es el viernes de todos los meses, siempre está a punto de terminarse. Si tienes que hablar con alguien, hazlo en Noviembre, perdona en Noviembre, olvida en Noviembre, ama en Noviembre, quédate solo en Noviembre.

Y caminar, caminar de noche abrigado. Hay una extraña dignidad en caminar nocturnamente cerca de quien sabes que eres necesario, y de haber olvidado todo lo digno de olvidarse. No hay recuerdo más hermoso que el que hace posible lo que está sucediendo.
Y hay algo de humano en volver del trabajo, en abrir el buzón con llaves frías, en entrar despacio en un portal, en la habitación con la cama sin hacer y en mirar las calles iluminadas desde la ventana de casa.

Y soñar, soñar en Noviembre.


domingo, 21 de noviembre de 2010

Bluebird







No sé en nombre de quién escribo, hay alguien que se dice a través de mí constantemente, y esta frase no es un recurso literario, es una realidad por increíble que parezca, ando por el mundo partido en dos, el que soy y el que piensa y luego escribe. Hoy caminaba por las calles de siempre bajo la lluvia, terminando de comprender junto a esa voz lo que siento. Y me decía, lo que sentimos es siempre la involuntariedad contraria de aquello que más necesitamos. Y yo sentía algo parecido al amor, y volviendo del revés su frase le contestaba en silencio. Entonces él, mientras hacía que me fijara en lo gastado de la pintura amarilla que prohibía aparcar en esa acera y en un charco que tenía la forma de la frontera de un país que no existe, me ha contestado: entrega.
No todo existe en pares, le he reprochado y he seguido caminando. Una ciudad es mucho más hermosa y más nocturna cuando llueve sobre ella, me he sentado en una parada vacía de autobús a ver cómo llovía, y cómo se reflejaba cada cosa de forma diferente en la acera, en los charcos, en la chapa de los coches. Al poco rato una mujer bajita, toda caderas y curiosidad se ha acercado preguntándome:
-¿Sabes si ha pasado el cinco?
Y yo le he respondido:
-No. No lo sé. Acabo de llegar.
Y la voz me decía: No le dices que no lo sabes porque que te has sentado a ver cómo llueve.
Te da vergüenza que lo sepa, luego te escudarás tras la página y serás capaz de hablar con cualquiera, ¿no es así? ¿Qué valor hay en escudarse tras una página? Sí, me harás hablar y sacarás fuera todo lo que he pensado por ti, y serías capaz de ponerte lírico y escribir una historia en la que ocurriese esa pregunta y en la que el protagonista sí dijera lo que siente y lo que hace, sin embargo tú no, tú no eres capaz. ¿Por qué entonces serías capaz de escribirlo? ¿Por qué mientes?

Entonces me he armado de valor y mirando al otro lado de la calle he dicho:
-No sé si ha pasado el autobús porque me he sentado a ver llover, ni siquiera estoy esperando ningún autobús.
-No importa, yo también estoy aquí porque llueve, si no me iría andando y no cogería el autobús- ha respondido la mujer.
Sin decirnos una palabra más durante los siguientes minutos, y con la voz que me habla sin ser capaz de otra cosa que escuchar nuestro propio silencio y el rumor de la lluvia, ha venido el autobús de la línea cinco y la mujer se ha subido, pagando con un euro, sin ticar ningún bonobús o abono transporte. Una vez dentro del autobús me ha dicho adiós con la mirada y con un movimiento de mano, al que he respondido asintiendo.
Luego vas a escribirlo, ¿verdad?
No lo sé, déjame en paz. Estoy tratando de amar a alguien, la quiero, la quiero de verdad, déjame entenderlo a solas.


viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Para qué?



No importa que la ames y la hayas amado durante horas en silencio, con todo tu silencio, no escuchará como pronuncias su nombre sin necesidad de otra voz que tu propio pensamiento, cada día de la semana, cada hora que permaneces despierto, cada sueño que dibujas con su imagen mientras duermes. No dejas de traerla hacia ti, y nunca termina de llegar.
A nadie le importa que sea viernes por la noche, que te quedes solo en casa y no quieras salir a ningún lado, la gente, las otras voces te preguntarán qué tal, y tú mentirás, mentirás como siempre que has estado mal y dirás que bien, ella jamás será consciente de todo lo que provoca dentro de ti.
La honestidad no conoce la tristeza, nos han educado para no molestar demasiado. Sólo puedes hablar contigo mismo y a veces ni siquiera, como herida que se cubre, huyes de ti mismo. Y qué otra cosa haces por el mundo que pasear tu tristeza por todas partes, por las carreteras por las que conduces, por las aceras que pisas, por los verdes jardines donde no pisa nadie, por las escaleras de los edificios y los charcos de las calles, entre los coches aparcados en fila, las estanterías de libros, las panaderías, las cafeterías. La verdad solo cabe en el silencio o en una canción, en ti, lejos dentro de ti o en lo que seas capaz de decirte. Si lo escribes tú, sólo puedes verlo desde fuera, si lo lees, ya estás a años luz. ¿Por qué no terminas nunca de decirlo?
¿Cuántas veces te has sentido como una de esas flores que crecen en el arcén de la carretera? ¿Cuántas noches vas a seguir hablándole a las estrellas?
¿Para qué?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Vögel I

A Jorge (Sefy)
que busca con sus manos mis palabras.

Alma de grulla

En este mundo tu pureza
no tiene sentido.
No al menos entre
el resto de los hombres.

Tu absoluta inocencia ha de ser silenciada,
dentro de ti, lejos de todo,
como preciosa ausencia de la que ser el centro,
el solo centro
donde cayó el pasado en forma de recuerdo,
donde el presente es sólo su memoria,
y el futuro jamás sucederá.

Mas hoy lo sabes,
tú límite es el cielo.
Mas hoy lo lloras,
nadie podrá habitar contigo en ti tan dentro.








lunes, 15 de noviembre de 2010

Nunca estuve a tu lado



Nunca estuve a tu lado


Si pudiera,
dejaría estas palabras dentro de mí,
rodeadas por su propio silencio nocturno
destruyéndose desde su más puro centro como una estrella
inmensa y quieta, involuntaria y triste.

Créeme,
no escribiría nada si pudiera
pero hace tiempo que habito la lejana luz de tus ojos,
ni siquiera un recuerdo o una pena,
sólo su luz,
su forma verde y perfecta en la que una vez flotó mi alma.

Y hace tiempo, más tiempo todavía,
que todo sucede a mi alrededor
sin que me importe lo más mínimo.

Nunca estuve a tu lado,
no,
nunca estuve a tu lado.

No he dejado de estarlo,
sí,
no he dejado de estarlo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cómo perder las palabras



















Siempre me has dicho que nadie te ha hablado como yo, que tengo un don para hacerte sentir especial, como si mis palabras pudiesen rodear tu alma y a un mismo tiempo no terminasen de llegar nunca hasta ti, como las olas del mar se orillan besando la tierra, y tú sólo fueses los ojos que las ven llegar, o los pies descalzos de una mujer que camina a solas la otra línea del horizonte. Yo siempre te digo que cuando escribo para ti o hablo contigo, las palabras no me pertenecen, sino que surgen de un lugar ignoto, de una voz anterior que ya iba conmigo y no se marcha y no ha de abandonarme nunca, del mismo modo que todo instrumento guarda en su interior toda la música sin que le pertenezca. Escribiría otra palabra diferente si la hubiera, pero estoy seguro de que es una de las formas del amor la que dicta las palabras desde el otro lado, yo lo único que hago es traerlas a esta parte de la realidad, ellas, todas ellas existen allí en lo remoto y vienen hacia mí, en cuanto consigo abrir la puerta de mis pensamientos en la que está escrita tu nombre. Pero tengo que reconocerte que abrir esa puerta es algo peligroso para mí, pues detrás de ella sucede lo imposible, y como si fuese un sueño hecho a mi voluntad, todo tiene sentido.
Es muy difícil regresar a una vida en la que estés, y existas tú conmigo de una forma diferente. Ahora dirás o pensarás que te he idealizado, que tú no eres esa persona que yo he construido con mis pensamientos y puede incluso que tengas razón, y que tú no seas plenamente consciente de la existencia de esa persona que yo he proyectado en mi interior.
Sin embargo me pides que no pierda las palabras, que te las siga trayendo a esta parte de la vida, que las ponga delante de tus ojos, o rocen con dulzura tus oídos. Quizás no seas consciente del valor que tienen para mí, y de todo lo que hay detrás de cada página, cada conversación contigo, cada momento a solas, pues para mí sentir es jugarme la vida, descender una espiral, pues las palabras forman parte de un mismo todo, al que ni yo mismo conmigo tengo acceso.
Créeme que preferiría no ser como soy, olvidarme de lo que siento, apartar adultamente la pureza de lo que no te va a llevar a nada que no sea una conciencia superior de la soledad, y tener una pareja cualquiera, a la que no conociese (¿quién llega a conocer de verdad a otra persona?) con la que hablar de trabajo o de fútbol o del último best-seller o película a la sazón bajo la manta en el salón, lo siento. Quizás soy como uno de esos locos mineros de vocación que bajan tierra adentro a buscar lo que nadie se atreve.
O en el fondo no sepas bien del todo, que soy incapaz de amar a nadie como te amo a ti, si se me permite conjugar el verbo a estas alturas. Y al fin y al cabo y siendo honestos, para qué querer a nadie más en esta vida, si jamás llegarán a ser tú.


martes, 9 de noviembre de 2010

Última carta a una mujer



Sé que nunca te lo dije y jamás lo sabrás. Va conmigo, lo irá siempre, me moriré y seguirá teniendo sentido, incluso cuando ya no exista. Es una verdad más grande que yo mismo y sin embargo cabe dentro de mí, no creo que merezcas siquiera el escucharla, no me creo a la altura de ser capaz de pronunciarla, y no me siento tampoco digno de albergar en mí tales sentimientos, al contrario, ellos hacen que tengan ganas desaparecer y desasirme de todo, escribirlo es sólo hacerlo más pequeño. Estallarían las palabras como la luz de una estrella. Es tal el grado de pureza que podría destruirte sólo con aproximarte a él, como un aire demasiado limpio, como una sobredosis. Supone una conciencia superior que jamás serás capaz de alcanzar, se caería de ti como el agua entre las manos, y yo tengo que vivir, sobrevivir con ello dentro de mí. ¿Por qué? ¿Para qué?

No sé por qué soy así, por qué hay tanto espacio dentro de mí para todo esto, cuando sé que ni siquiera para ti significa nada y cuando ya ni siquiera tiene un sentido real, una forma humana de pensamiento lógico.

No pertenezco a este mundo, cada día lo tengo más claro, no estoy hecho para esto y si algún día quise pertenecer fue por estar cerca de ti.

No soy yo el que está fuera de lugar, es el lugar, el mundo y tu visión de la vida la que siempre estuvo fuera de mí, y la que me ha dejado para siempre fuera.

Aunque me pidieras regresar, aunque volvieras a ponerte enfrente de mí y abrieses tus brazos, no podría siquiera mirarte a los ojos, la persona que conociste ha muerto, la persona que fui ha desaparecido, lo que queda es sólo una forma exterior que ha de pudrirse con el paso de los años, alguien que disimula existir.

Una vez roto el cristal del alma, no hay forma de recomponerlo. Soy como esos edificios que hay que derribar, la vida irá poniendo sus cargas explosivas, vendrá el día en que todo se venga abajo, despacio y sin valor alguno.

No, no me admiró tu olvido.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Ayer soñé que soñé que soñabas conmigo




En la hora oscura


Reharé tu imagen en la hora oscura,
a solas, con lunar delicadeza.
Nocturnamente en mí, pieza por pieza,
mi corazón será su arquitectura.

Si el recuerdo supone la fractura
y es el final donde tu ausencia empieza,
huiré de mi memoria y mi tristeza
hasta alcanzar en mí tu esencia pura.

Y así pudiendo estar cerca de nuevo
de quien hizo posible mi mirada,
devolverle a mi vida su sentido.

Y así sacar de dentro cuanto llevo
aunque hacerlo no sirva para nada,
recuperarte habiéndote perdido.




lunes, 1 de noviembre de 2010

1 de Noviembre



"And fade out, and fade out again,
immerse your soul in love"
T.Yorke
Detente, aunque sólo sea durante cinco minutos, y olvídate de vivir para cumplir objetivos que ni tú mismo te has marcado, sólo cinco minutos. Pregúntate para qué.
Si tratas de mirar a los ojos a tu conciencia, desde dentro, sin espejo, a solas, tan solo con la voz de tu pensamiento es muy probable que acabes por sentir como tú mismo acabas por abandonar tus ideas, tus propios recuerdos, tus sensaciones, lo que creías que era importante, ni una sola de las palabras que utilizas para pensar y comunicarte las has creado tú, te viene dado. Las ilusiones cambian dentro de ti según avanza el tiempo, ¿te has dado alguna vez tiempo para pensar en ti? ¿Has caminado a solas bajo la lluvia alguna vez? ¿Has afrontado el abandono de todo? Por mucho que te aferres, por mucho que trates de hacerlo tuyo se desvanecerá, pues ese es el destino de todo, desaparecer. O a lo mejor te has empeñado en disfrazarte de ti, en tener una manera de hacer las cosas, en sentirte capaz de discernir y juzgar en los demás lo que hacen bien y lo que hacen mal, y eres capaz de dar lecciones, de reprochar. ¿Cuántas fiestas inútiles hacen falta para hacerte pensar que al final dan las luces y se acaba, y sólo queda la suciedad, el vómito en el baño, la soledad de alguien que te necesita de verdad, quizás ya al otro de la vida?
O no eres más que una voluntad infantil y caprichosa, que lleva sus juguetes de un lado a otro de la habitación creyendo que hace algo, alguien que pasa por la vida medio dormido, de forma mediocre, seguro de lo que es el mundo, seguro de lo que lleva en su bolsillo, sin pájaros en la cabeza.
O dime tú qué es lo que hay que hacer, quizás eso sea lo que necesito. Si lo sabes, si sabes decírmelo, es mentira. Te lo prometo.

jueves, 28 de octubre de 2010

La grieta



"Lend me your eyes,
cause I´m losing my sight"
S.W

Creo que no tiene sentido buscarle el sentido a las cosas, las cosas tienen su sentido mientras las haces, o lo tuvieron mientras las hacías, o lo tendrán cuando las hagas. Sin embargo, hay veces que es imposible no sentirse perdido, completamente perdido.
Te detienes un momento, lo miras todo, el pasado, el presente, el previsible futuro, los que quedan y los que te faltan y no sientes si no una pérdida de la inocencia, y el paso del tiempo como una grieta en algún lugar de ti que cada día se hace más grande, y te rompe despacio. Pese a eso, soy consciente de que las alegrías y las tristezas, los abandonos y las historias de amor, no dependen del todo de nosotros y que la mayoría de las veces ni siquiera hay un culpable, no hay nadie a quien señalar, el vaso se cae de la mesa y se rompe, se va la luz, se seca la tinta del bolígrafo, tienes que irte al extranjero. Las circunstancias se amontonan y no encajan, las ideas son inconjugables, a Orestes le persiguen las furias y Edipo se ha arrancado los ojos. A veces en las estaciones de tren o de metro, me da miedo ver a tantas personas juntas, pienso en los problemas de cada uno, en el desastre... ¡Cuántos problemas Dios mío! Para compensar la balanza negativa a la que siempre tiendo me digo, y cuánta voluntad y esfuerzo en tratar de meter la cabeza en algún sitio, unos estudios, un trabajo, llegar a tener tu refugio, una familia con quién, para qué...
Al final en el fondo para nada, pero el final, el sentido último es lo de menos, pues como he dicho al principio: Las cosas tienen sentido mientras las hacemos.

La grieta se abre, eso es todo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Cuando no hay despedida


A las lágrimas de B.L.M.F
Ella lloraba un poema.

Cuando se ama
cuando se ama definitivamente,
no hay despedida.

Por muchas horas que pasen,
por muchos días o ciudades,
por muchos otros cuerpos, atardeceres, noches,
incluso con y en las mejores y adecuadas compañías,
nada deja un recuerdo tan puro
como el amor.

En la otra persona,
en lo que amamos sin lógica, incondicionalmente,
queda,
queda encerrada en profundo e inquebrantable sortilegio
la absoluta conciencia de nosotros.

Cómo no vas a llorar,
si lo que lloras es tu propia juventud.
Cómo dejar de soñar,
si nuestros sueños son la involuntariedad
a la que pertenece nuestro cuerpo y nuestro pensamiento.

Jamás hay despedida,
ni antes ni después de todas las palabras,
al menos tú tienes la honradez
de dejar en el mundo algunas lágrimas
que lleven su nombre,
invisibles,
valiosas.

Mírate,
tú al menos guardas ese amor contigo,
y el amor, el amor de verdad,
cuando no hay despedida
es
la poca dignidad de una existencia
que nos pertenecía y que nos queda.

El resto es olvido,
mentiras,
tiempo, trabajo y dinero,
palabras que te acercan a la muerte.

No hay nada malo,
en el llorarse como tú lo haces,
llorabas un poema.

miércoles, 20 de octubre de 2010

A través de la pared (Cuento publicado en Encuentos.com)

Al fin, y como venía anunciando desde hace algunos días y algunos post atrás, ha visto la luz este cuento y esta historia a los que guardo un especial afecto, por varios motivos.
Quiero agradecer antes de ponerme a escribir sobre el relato en cuestión, a las personas que lo han hecho visible y posible:
Lo primero es lo primero, y es dar las gracias a mi hermana e ilustradora María Sanz León, por dar forma con su sensibilidad y su talento único a mis historias. No exagero si digo que lo mejor de mis publicaciones viene al final para mí, y al principio para los lectores, al ver la interpretación visual que ella hace de mis palabras. No es que complemente lo que yo me propongo transmitir, no, es que lo completa formando parte fundamental del proceso creativo, y sirve de marco o de puerta principal entre los lectores y la historia.
Lo segundo y no menos importante. Quiero agradecer también la encomiable, rigurosa y desinteresada labor de la página web Encuentos.com de origen argentino, dedicada por entero a las cuestiones, problemáticas y diatribas del mundo infantil, sirviendo como punto de encuentro de padres, madres, hijos, profesores y alumnos, entre las diferentes culturas del mundo hispano, ofreciendo información gratuita, accesible y material didáctico y literario de reconocido prestigio, así como de nueva creación (como es mi caso) para público de toda índole, edad y condición. Entré con ellos en contacto a través de una invitación de Marielena Rondinel, la misma mujer de la campaña de Corazones con Esperanza (en la que os reitero vuestra colaboración) y la amabilidad de la autora Liana Castello, una de las responsables del sitio en cuestión, y de la que sólo puedo de decir que es un encanto, ilusionada y desvivida con la tarea dedicada al mundo infantil que ha emprendido, que contesta uno por uno los correos electrónicos que se le escriben (¡esto es realmente importante!).Vamos, una de esas personas imprescindibles para cambiar el mundo que diría el maestro Bertold Brecht.
Sobre el cuento, me gustaría que hablase por sí solo con vosotros. Yo os puedo apuntar varias cosas sobre su gestación y su extraño alumbramiento. Aunque pueda parecer extraño, es un descarte de una colección de cuentos que tengo proyectada en borradores y prevista concluir algún día bajo el lema de "Cuentos para una noche de tormenta". Fue concebido en Alemania, una mañana de instituto en la que vi a uno de mis alumnos tocar el piano a solas en el aula de música, que era un aula de paso hacia los pasillos de las mías, y en la que desde fuera y encaramados en el típico banco de centro escolar dos o tres chicos y chicas espiaban cada mañana pegándose a la pared todo lo posible para poder escucharlo. En Alemania fue escrito justo hace un año, después de las clases en un otoño y un invierno oscurísimo y frío, en las horas en que un español o española se hubiera echado la siesta. Y en el fondo de la carpeta del ordenador donde guardo todo, se ha quedado cogiendo telarañas electrónicas de toda índole hasta hace prácticamente un mes que lo revisé, debido a la invitación que os he comentado. Lo mandé a Encuentos precisamente por eso, por ser un descarte y por tratar a mi juicio temas fundamentales en la infancia y la adolescencia. Sobre su escritura decir que le debe todo o casi todo a la cita del principio de Cernuda, de su libro Ocnos, y a unas palabras que leí sobre Chéjov, en las que él decía que escribía constantemente el final de sus cuentos, casi desde el principio, siendo todo el cuento un final constante hasta alcanzar el final, que era sólo el último final de los posibles, aunque el total se lo daba el lector en su propia imaginación.
Y nada más, que espero que os guste o disguste, que os diga algo. Es curioso cuanto menos la categoría que le han dado en la web, me ha arrancado una sonrisa después de todo: "Cuentos para padres".
A mí ya con la portada de María, con dejarlo con vosotros y los ratos que le robé a la muerte en Alemania me vale.

Para leerlo pinchar en el siguiente link:



P.D: ¡Felicidades a mi hermano Alex que hoy es su cumpleaños! Y sin él, nada de lo que veis aquí, ni siquiera yo mismo, sería posible.

martes, 19 de octubre de 2010

Hoy cierro yo el libro de las horas muertas



Quizás una de las mejores canciones escritas en nuestra lengua.

A veces es necesario rechazar la bajeza del abandono y la pena, y cerrar el libro de las horas muertas.

Disfrutadla tanto como yo, en breve habrá novedades sobre una nueva publicación.


viernes, 15 de octubre de 2010

Melancolía


Melancolía

Seguramente para ti tenga un nombre,
la forma de una calle,
de una parada o una línea de autobús
o de ausencia de luz de farola sobre los escalones donde esperabas sentado a que bajara de casa,
su casa,
su habitación.
O a lo mejor es un determinado humo de cigarro,
o las colillas tronchadas en un bote vacío de mermelada
donde ya sólo cae la lluvia en la terraza.
O ir por la calle
y ver
un modelo de coche,
un color de chapa de la carrocería,
el invisible vaho de amor en los cristales de aquel martes que jamás olvidaste,
de lo que solo queda noviembre,
la siempre igual sonrisa de un de peluche que conoces
o una horquilla de pelo en el fondo de una maleta.

Quizás se esconde en el olor a palomitas
o en la soledad de una agenda antigua
donde tú cabías,
donde quedaba tiempo para ti con su letra.

O la melancolía siempre estuvo allí,
la conocías de antemano,
cuando ponía una vela por la noche
y limpiabas a la mañana siguiente su taza de desayuno,
esa que siempre utilizaste tú después,
o en el hueco a la izquierda para sus cosas en el baño,
sus cosas,
perfumes, cremas, desodorantes, secadores de pelo,
todo olía a ella,
o estaba en aquellas revistas que nadie volvió a abrir
y allí dejaste sin tocar cuando te mudaste.

Sí,
siempre estuvo allí,
eterna e infinitamente presente
como ayer,
como ahora.

No va a cambiar nada,
no necesitas ya que cambie nada,
porque sentirla en ti nunca ha cambiado nada.

Al menos hoy,
viernes 00:19 de la noche de un Octubre cualquiera
quiero nombrarla.

Por si algún día ya no significa nada.

jueves, 14 de octubre de 2010

Para el deseo todo es fácil



El deseo como acumulación de sueños y voluntad sobre lo venidero es lo único que nos pertenece realmente, lo único que nos proyecta y hace posible el lugar y el futuro donde queremos estar. Sin embargo, hay deseos imposibles que se estrellan sobre la realidad como un vaso de cristal contra una pared, lo extraño es que no pierden su naturaleza de deseo, aunque sepamos a ciencia cierta que sean irrealizables o imposibles, permanecen como una de esas rocas a los pies de la costa resistiendo el envés inagotable de las olas del mar.
Cuando alguien se ha marchado de nosotros, cuando nuestra juventud se deshace día a día como agua cayendo de las manos, cuando sucede que recordamos, porque el presente es lo suficientemente poco alentador. No estoy triste, sólo estoy tratando de pensar, darle un orden original a lo que siento.
Hay que saber, tener o albergar al menos en nosotros un último instinto de que nada se detiene y nada se detuvo jamás, aunque llamemos a diversos años, o épocas de nuestra vida con nombres propios personas, países, ciudades, calles. La vida acumula el tiempo, o el tiempo nuestra vida en torno suyo, y tengo la sensación de que según avanza la propia memoria se desinteresa de lo cercano, y valora su propia profundidad como algo valioso, supongo que dentro de todos se produce una dignificación involuntaria de los momentos, lo que ya jamás sucederá por haber sucedido, lo mismo que la piedra de toque de un afecto es su longevidad y su efecto en el presente, predominando sobre la intensidad, pero sobre y ante todo su efecto en el presente.
Aún así para el deseo, el resultado y la capacidad de desear que las cosas sean de otro modo, todo se torna fácil, pues esa es la esencia del deseo, el cumplimiento de una voluntad íntima. No hay persona sin deseos, hasta el hecho de no quererlos tener implica en sí un deseo, una mínima voluntad. Todo deseo está cumplido de antemano, al menos, en el momento en que surge. Que se cumpla o no, ya es ajeno a sus propias leyes, y no hablo ya de que se torne en un objetivo o una frustración o siquiera una necesidad, que sólo son formas posteriores y anteriores del deseo.

Con lo fácil que sería...(Termina la frase tú).

Quizás sólo son palabras bonitas, pero a veces pienso en la primera y la última vez de cada cosa que hago, por ejemplo, la primera vez que desee tocar la guitarra y la última vez que la he tocado, la primera vez en que besé a alguien y la última en que lo he hecho, la primera y la última vez que estuve con ella, la primera vez que escribí una redacción en el colegio y este momento; entre medias sólo queda esa fuente inagotable de deseo que es mi alma humana, mi espíritu, o quizás el infinito compendio de los sentidos de mi cuerpo.
Como quieras llamarlo.


sábado, 9 de octubre de 2010

Algo más



No sé si es el otoño, la luz gris, el asfalto mojado en el que se refleja la noche, pero algo se ha marchado de mí, o quizás esté llegando. Ayer volvía en el tren leyendo a Nietzsche a una hora cualquiera, ya de noche, y él me decía y me remito a citar lo que asimilé: la mayoría de los escritores son pequeños porque nos ofrecen sólo lo que piensan de sus pensamientos, y no sus pensamientos desnudos.
Más tarde, unas paradas o unos párrafos después afirmaba que había más salud en el alma de un hombre enfermo, que en el alma de un hombre sano. Y luego me susurró al oído que todos los pequeños pensadores son partidarios o no partidarios de tal o cual autor, entrando en el edificio del pensamiento de un nombre, situándose en una de las alas que el propio arquitecto, el pensador, les hubiera preparado. El gran pensador no hace si no proyectar edificios, pensamientos, sin encerrarse jamás dentro de ellos.
Y antes de llegar a mi destino, a mi ciudad, leí: mucha gente se considera a sí misma inteligente, sin embargo, las mejores cabezas y los mejores autores, de los que nace verdaderamente el pensamiento, cuando se les pregunta, en la mayoría de los casos, se tildarán a sí mismos de locos y de cabezas de chorlito.
Enfrente de mí, había una pareja joven, el tren casi estaba vacío y allí estaban ellos el uno recostado en el otro, haciéndose carantoñas, besándose insultantemente hermosos, jóvenes e inconscientes, de algún modo eran lo contrario del libro que yo tenía en las manos. Pensé en algo que me dijo Bukowski, tiene que haber algo más que beber, follar, trabajar, ganar dinero, ir al cine. Tiene que haber algo más...
Supongo que leer a autores como Nietzsche en su lengua y comprenderlo, para mí, es ese algo más, por ser una cosa que llegar a dominar me ha costado mucho sacrificio a solas conmigo, será esa la belleza que reside en cualquier estudio, el infinito y sincero aprendizaje desde uno mismo. Cuando se lee a Nietzsche uno tiene la sensación de estar ante poemas del pensamiento, parecido a ver junto a alguien el final de todo desde un acantilado y saberse capaz de llegar a la imagen final del horizonte con la mirada, es algo liberador. Al mismo tiempo, se siente que uno está rodeado en todo momento de las mejores palabras, de las más cercanas a lo cierto. Se podrá estar de acuerdo o no con lo que dice, o en su inagotable egotismo, megalomanía y blasfemia contra todo lo supuesto, pero no se puede discutir que es uno de los que mejor se ha dicho.

Eso es ser original, decir las cosas como son, sin versiones, con la verdad que las empuja desde dentro. Por ejemplo, y es lo último que digo sobre lo que leí ayer: Para la planta, todo el mundo a su alrededor es sólo planta, y para el ser humano, todo el mundo en torno suyo es ser humano. No puede ser otra cosa, no somos jamás otra cosa.

¡Algo más, por favor, algo más!

martes, 5 de octubre de 2010

Déjame desnudo de recuerdos. No los necesito.



Una canción perdida, una canción que no entendías, en un disco que recordabas más bien mediocre y aburrido de un gran artista que fue más grande en otro tiempo y será más grande cuando falte, aparece con sus palabras cantadas para no sólo definirte, sino desnudarte y romperte el alma en pedazos. Tal es la magia de lo que no muere.

Vendrán días en que el peso que hoy te abruma se hará liviano.
Vendrán días en que ese peso ya no será carga sino bagaje.
Vendrán días, han de venir.
Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla
y un alma sin brillo es un tiempo marchito para quien lo soporta.
Déjame que escuche esa guitarra que me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos, en otros rostros buscarte.
Llega el tiempo que en tu campo amado plantarás pensamientos.
Junto al pozo de tu huerta enjambres de madreselva.
Y esa calma, esa calma te ha de ayudar.
Porque un alma que mora en la sala de los pasos perdidos
es la furia vencida, cáscara vacía de un dolor exacto.
Déjame beber de ti en los labios de mujer extraña,
que hoy necesito el calor de unos brazos
que apaguen mi vana esperanza.
Déjame desnudo de recuerdos. No los necesito.
Que hoy necesito buscarte sin miedos, en otros rostros buscarte.
Dame un lenguaje sin palabras para abrigarme que tengo frío.
Dame besos y caricias olorosas y descalzas.
Dame un mundo sin palabras que yo respire porque me ahogo.
Dame besos y caricias sinceras o mercenarias.
Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en la noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos, en otros rostros buscarte.
Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire.
Manolo García- Vendrán días

lunes, 4 de octubre de 2010

Por esta vez



"Sometimes they will leave you here behind, tonight,
the sun shines forever in your skies now, tonight"
Som Wardner

No te lo van a quitar jamás porque ni empieza ni acaba en ti, es algo que te empuja a través de todo, un eco anterior en el que vuelas y cuanto más avanzas dejando todo atrás, más conoces la lejanía de la que provienes, y recuerda, nadie, absolutamente nadie te lo puede arrebatar, va contigo donde quiera que vayas.
No sabes el porqué, nació en ti involuntariamente, iba en tu sangre como un espejo, brotó conjurado en tu espíritu.
Ian Curtis escribía a tu lado Shadowplay encontrando la verdad en la esquina de una habitación sin ventana, Kafka decía que todo era fantasía mirándote a los ojos, incluso tu afecto más profundo, Séneca escribía tu nombre y el de todos los que quedan por venir, esos que ya amas porque guardan una misma ternura en su mirada y belleza en sus pensamientos, en las cartas a Lucilio. Todos somos Lucilio. ¿Todos? Sí, ¡todos! Al menos créelo por esta vez, pronuncia un nosotros donde quepas tú también.
Ayer sentiste vergüenza y angustia al leer a los columnistas de siempre criticarlo todo porque sí, desde su condición de sabiondos con derecho a veneración de masas, sólo porque están ahí, y tú piensas en Mayakovski gritando "¡glorificadme!" y "¡libros!" a través de un megáfono vanguardista, y en Cervantes muriéndose de hambre, ¡Cervantes! y en Bécquer durmiendo en un banco de un parque de Madrid a la luz rasa de las estrellas, a los que sólo alguien como él podría haber dado nombre, él estaba lo suficientemente loco para soportar la verdad.
Haz caso a Proust, no vuelvas a leer los periódicos o al menos no a sus columnistas, habiendo tantas cosas hermosas e increíbles, novelas y poemas que leer. Yeats, Celan, Rilke, Cernuda, Vallejo, Stifter, Valente, Wolf, Bukowksi... ¿No son ellos tu familia? O hazle caso a ella ¡ella y sus palabras cerca de ti!, y lee Orlando el furioso, e imagina como pudo ser el mundo y las ideas en otros mundos, en otro tiempo, y como no somos nada los unos sin los otros, los otros sin los unos.
Por esta vez, mira tus alas orgulloso de que el resto siquiera pueda sospechar que están ahí, y vuela, vuela con Pink Floyd, con Porcupine Tree, con My Vitriol de fondo, vuela hacia el norte, no existía el norte, sólo el albatros que volaba hacia el norte.
Déjate ir. Si nada tiene sentido, pregúntate por qué late todavía tu corazón...

Están todos aquí, al menos esta noche, al menos una vez para siempre.

sábado, 2 de octubre de 2010

Eres tú y soy yo



¿Cuántos cuerpos van a hacer falta para llegar a tu nombre? ¿Cuántos nombres para llegar a tu cuerpo? ¿Qué estoy buscando con todo esto? ¿Por qué no dejo de hacerme preguntas, cada hora, cada minuto sin ti? ¿Por qué te sigo esperando detrás de cada instante?
¿Cuánto tiempo más, en cuántas intimidades he de destruirme para no hacerlas mías nunca? ¿Por qué las tomo si no las quiero? ¿Cuántas noches iguales más, en el que el único acompañante que conozco cerca de mí cuando amanece soy yo?
Quizás soy yo quien huye de mí para alcanzarme un día, ¿no crees? O soy tan sólo un deseo, un hijo bastardo de Gustav Klimt, esta mañana lo pensaste con una sonrisa volviendo a casa, o como dijo Bukowski anoche en su poema, porque los poemas dicen las cosas de nuevo cada vez que se leen: "podrías haberte pasado todo ese tiempo durmiendo, y nadie te habría echado de menos, nadie te habría echado de menos en absoluto".
Pese a todo, lo hiciste, lo has vuelto a hacer, no sé qué pretendías demostrarte, pero parece que cuanto más lo logras más te alejas, y ya no sabes ni con quién hablarlo porque ni tú mismo lo entiendes.
Sabes que no es vanidad, es algo que se desprende de ti y que acaba por rodearte porque eres capaz de hacerlo creer, ni tan siquiera porque sea del todo cierto, sabes cómo funciona aunque se nieguen y te niegues a admitirlo, y sin embargo, te falta todo lo que te importa, aunque tengas sus sonrisas, sus melenas cayendo, sus hermosas miradas, las espaldas desnudas, sus manos en tus manos durante unos breves kilómetros irrepetibles, tu nombre en una agenda de teléfono.
Es una pena, sobre todo porque tú crees en el amor, porque lo has sentido volar como una nube dentro de ti y no necesitas confirmación de nadie para saber que existe.
Y el caso es que al final acabas tecleando, siempre terminas tecleando, siempre estás tecleando, incluso cuando estás viviendo las cosas, cuando las sientes, cuando comienzan y cuando terminan, cuando conoces a alguien y cuando se deja atrás, una parte de ti no se mueve de esta silla o de la que toque, da igual el país, la ciudad, el tiempo, si hace sol o llueve, estás aquí frente al alfabeto tecleándolas, dejándolas aquí o allí, pensando en ellas, poniéndolas en fila, creyendo que esto tiene algún sentido, al menos en sí mismo parece tenerlo o no te queda más remedio.
Escribir es siempre mejor que no hacerlo, algo similar ocurre con la vida.

Hoy te he sido sincero.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Si el amor



¿No lo has pensado siempre?

Si es un sueño el amor, será la luz más hermosa en la que jamás habites y pertenezcas. Si es sólo una mirada, será la única que eleve tu alma ante algo inmenso, más grande de lo que puedes entender, insospechado. Si es un cristal, se partirá dentro de ti abrazando todos los reflejos, abandonándose frágilmente al vértigo perfecto de su caída. Si es una palabra, será cantada con silencio, impronunciablemente tuya, como alegría que mece o tristeza que hunde, sola en su naturaleza indestructible. Si es un nombre, será solo ese nombre flotando alrededor del mundo y de las calles, sobre los edificios, sobre las carreteras, sobre las olas del mar, sobre los estantes de los supermercados y las noches de luna. Si es un beso, será siempre ese beso que robaste a tu destino, será un verso de Salinas, sí, el tiempo antes de ese beso y el de después no significarán ya nada. Si es música, será la noche que Billy Corgan compuso Stand inside your love. Si es literatura, será Rilke escribiendo Liebes-Lied.

Si es ella, sólo podrá ser ella y nadie más, porque será todo, todo por primera vez para siempre.

martes, 28 de septiembre de 2010

La identidad (Milan Kundera)

No sé dónde leí el siguiente párrafo que llamó mi atención poderosamente por su calidad:
"Por mucho que él la dijera que la quiere y la encuentra guapa, su mirada de enamorado no le servía de consuelo. Porque la mirada del amor es la mirada del aislamiento. Jean-Marc pensaba en la amorosa soledad de dos viejos seres que han pasado a ser invisibles para los demás: triste soledad que anuncia la muerte. No, lo que ella necesita no es la mirada del amor, sino un aluvión de miradas indiscriminadas, desconocidas, groseras, concupiscentes, que se detengan fatal e inevitablemente sobre ella sin simpatía, sin ternura ni cortesía. Esas miradas la mantienen en la sociedad de los humanos. La mirada del amor la arrebata de ella"

Busqué el autor y tras el autor la novela, después de saberlos, La identidad de Milan Kundera, he puesto ese rumbo romántico a la librería de la que me nutro, donde camellean con sueños, historias y poemas, la misma donde me compré todos los libros que había de Bukowski e hice que me los envolvieran para regalo aunque fueran para mí mismo, y la he traído conmigo a mediodía a mi casa, por cierto, ahora cobran la bolsa de papel a 40 céntimos, la próxima vez que vaya a pillar me llevo dos monedas de 20, lo contrario sería demasiado alemán.

Es un libro que me ha dejado una sensación agridulce, he disfrutado mucho con la intensidad e ironía de ciertos pasajes y he cruzado horrorizado por otros, precisamente por lo literarios, lo forzados y lo poco originales que me han resultado.

En realidad la novela en sí es una cesárea de ensayo, que no un aborto, desde la doble perspectiva de un hombre y una mujer para hablar del amor y de refilón sobre la amistad, la inseguridad y la naturaleza azarosa del destino de los que se aman, suponiendo que exista el amor en la sociedad actual (en esto hace mucho hincapié Kundera), tornándose al final en una de readaptación de "El marido impertinente" cervantino con unas cartas de por medio.

Es una novela que empieza siendo épica lluvia y en lugar de terminar en río, o en mar, acaba tornándose en un charco sucio de la calle en el que se refleja el piloto rojo de una cámara de seguridad.

El mismo tipo de novela, con la misma estructura bimembre y temática, y mejor llevada a cabo en su lirismo y en su intención, a mi juicio, la podemos encontrar cincuenta años antes en Heinrich Böll, escritor alemán en el buen sentido de la palabra, y su "und sagte kein einziges Wort" (en Español "Y no dijo (ni) una (sola) palabra"). La cual recomiendo por delante de ésta, con tilde, de Kundera, y que de todos modos no me arrepiento de haber comprado, tiene pasajes memorables que releeré dentro de un tiempo.
Su mayor defecto es ese, es demasiado literaria. ¿Y qué significa esto? Pues que el autor intertextualiza demasiado su propia trama, sin que ello aporte un sentido final tan siquiera al marco, a las historias o al sentido del devenir de los protagonistas, perdiéndose de una manera sencilla en el galimatías de lo real o de lo irreal.
Lo mismo es que la escribió en francés y se acabó cansando o perdiendo... Vaya usted a saber, que decía el otro.

Aun así, ha sido una tarde de soledad escogida, lectura y sol deliciosa.

¿Qué más se puede pedir?
¡Ah sí! A ver si me traen pronto Factotum.

(Gracias a todos los encadenados que os pasáis a leer por aquí)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Ella se ha ido o todavía no ha llegado



"Crushing down, crushing down again
crushing down my friend"
Billy Corgan


Reconforta saber que existe cierta música que nos comprende, viejos poemas a los que acudir en busca de auxilio, asideros donde sólo encaja nuestra alma, hechos de la misma materia que nosotros, porque son nosotros y van con nosotros.
Me ocurre con Cernuda y con Billy Corgan, no voy a decir aquí que son el mejor poeta ni el mejor escritor de canciones, que es discutible y depende de los gustos de cada cual y se puede llenar todo de palabras y opiniones ya pronunciadas y aplicables a cualquier otra cosa, no, pero sí que son para mí en los últimos momentos un hogar donde refugiarlo todo, lo decible y lo indecible. Lo son en mí por varios motivos, sobre todo porque son ya muchos años a su lado, y porque despiertan los vínculos y los afectos más importantes dentro de mí. Sin embargo, en última instancia lo son porque son absolutamente épicos, y siempre hay en ellos el misterio de una respuesta que se responde con más preguntas.
Como si en la mano que se mueve por el mástil o en la sílaba siguiente, hubiera más que una parte de mí, hubiera un todo que me dice mejor de lo que yo jamás podré decirme.
Sé que os estoy hablando de otra cosa, que no venía a escribir de esto, que me estoy ocultando detrás de lo que admiro para sentir a través de ello, deja de novelar Fernando.
A veces pienso que es lo que mejor se me da, sentir a través de lo que despierta mi admiración, tratar de comprender todo cruzándolo a través de mí, interpretándolo, haciéndolo mío para devolvéroslo.
Ella se ha ido, o todavía no ha llegado.


sábado, 25 de septiembre de 2010

La fuente



"Feelings are intense.
Words are trivial"
Martin Gore

Debería sólo escribir silencio, hacerlo presente, es siempre revelador. Sentir es silencio. Mirar es silencio. Amar quizás sea silencio.

Cada capítulo escrito, cada imagen dibujada en el cuaderno de tu alma, cada golpe en la piedra para siempre, cada nota sacada al piano, cada canción rodeando tu espíritu, cada poema y su cadencia en cada folio, cada puesta de sol en el centro de tus pupilas, cada noche de luna llena con su luz azul y blanca, cada mano en tu mano, cada estrella, cada ciudad por la que caminaste, fue sólo silencio.

Eras tú y tu silencio, lejos de todo, en ti, en el centro adonde nadie ni nada más puede llegar. Todo lo que no es silencio, se falsifica un poco, se miente, se nombra, se distancia.

Me gustaría ser como esas fuentes de las que ya no surte el agua, abandonadas y sobre las que cae el tiempo, la lluvia, las hojas de un árbol cercano, haciendo contemplar en quien las mira su propio silencio.

O tan sólo ser una vez esta persona, a solas, enfrente de sí mismo, que pronuncia tu nombre y recompone tu imagen con silencio. Contigo, en esa ausencia, en la que ni siquiera sabes que te estoy nombrando.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Este silencio



¿No soy este silencio?
¿No soy este callar alrededor de ti,
este pensar en ti sin más palabras?
¿No era todo un camino hasta el momento en que la verdad fue tan grande
que sólo pudo pronunciarse?
¿O soy tan sólo un hombre,
que proyecta sus sueños en tus ojos huyendo de su propia vida,
tus ojos que cercan mi alma con su cerco,
tus ojos cuyos iris cambian de color dependiendo de la luz que los alce,
tus ojos de cielo o de agua, de hiedra o esperanza?
¿Te he dicho alguna vez, te han dicho alguna vez,
que son ellos los que convierten la luz en verde o en azul
y no al contrario?
Quizás soy solamente este silencio,
quizás lo he sido siempre sin saberlo.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Inolvidable



(Fragmento de mi próxima novela: Siempre el azul)


Hay momentos por los que vale la pena vivir y seguir viviendo, porque en ellos, alrededor de ellos y al llevarlos dentro de nosotros con nosotros todo se cubre de sentido. Ocurren créeme, deja que te ocurran, o evócalos dentro de ti para sentirte parte de algo digno ante lo que arrodillar tu alma.

Recuerdo sus ojos mirándome desde el fondo de sus pupilas bajo la tenue oscuridad o casi luz de una habitación a solas, su sonrisa, su mano sobre mi rostro, se podía escuchar el peso del silencio de tantos años entre nosotros, fuera ya había amanecido, pero el mundo de ahí fuera era un lugar lejano, más lejano que la infancia, más lejano que el porvenir, un lugar al que ya no pertenecíamos aunque tuviésemos que regresar a él, todo se tornaba presente. Deshicimos el tiempo para siempre, y como si pudiese cristalizarse en un gesto o en palabras, ella dijo con una hermosa lentitud:
-Podría quedarme así toda la vida.

Y así fue, o al menos dentro de mí ya no habría otra imagen o momento más real en el que recordarme. Volví a besarla. Sentí cerrarse un libro, caer un telón, llegar a ese lugar imposible que hay en cada uno de nosotros, es algo grande para lo que hacen falta palabras absolutas: Destino, amor, final, ternura, lluvia, cielo.
De algún modo éramos el lugar contrario de la muerte. Y aunque jamás podré explicar o trazar con palabras lo que me había sucedido y lo que estaba sintiendo en aquel momento, sabía que una parte de mí estaba al otro lado de la vida sentada, tratando de escribirlo, tratando de decirte que era cierto, que había merecido la pena tanta angustia y sufrimiento, tanto vagar sin rumbo y tanta soledad, y que de alguna forma siempre lo habías intuido en tu interior. No se llamaba esperanza, era algo más grande, algo parecido a la luz, algo parecido a las estrellas, algo parecido a un ángel o a ver el mar. La abracé, como si abrazase una parte de mí, quizás fuera eso, ella era una parte de mí, la más pura, la más perfecta, no me completaba, no, me hacía posible.
[...]