lunes, 19 de abril de 2010

Abril


Abril y nacen las flores, abril y el sol baña por más tiempo el azul. Abril quizás espuma de Afrodita, abril y la tierra se abre, abril lo parte todo en dos. Debería estar alegre, los alemanes se enorgullecen de que haga buen tiempo, me lo dicen, como si fuera importante para mí.
He comenzado a creer que nadie tiene nada que decirse, lo siento en mí de una manera Bukowskiana, la única comunicación posible es la caricia. Quizás la cercanía, probablemente la risa. Nadie tiene nada que decirse.

La naturaleza, ausencia consciente de conciencia, lo sabe, por eso no nos habla nunca o al menos lo hace sin palabras, nos ofrece, nos rodea. Nos tocan los rayos del sol, la luz de las estrellas nocturnas, el aroma de las flores, el agua del lago, el canto de los pájaros, su repentino vuelo.

***
¡A ver quién es capaz de echarle la culpa al volcán de que se haya puesto en erupción! Los hombres contabilizan sus pérdidas, los aviones que no han podido coger, las mercancías que no han podido ser entregadas, esperan escuchar un comunicado oficial de las empresas, de los políticos, repiten lo que escuchan en la radio, se sorprenden de que todo pueda dejar de funcionar... Mientras la nube volcánica nace, se extiende tranquila, ella está en su lugar, nosotros no, el aire no se hizo para los aviones.