miércoles, 30 de junio de 2010

Perfecto






La palabra amor debería estar prohibida, al menos entre seres humanos, designa algo tan superior, tan perfecto, tan inhumano... Lejana más lejana que el Dios, que los Dioses, que la idea de que exista ese Dios siquiera.
Es triste que ocurra, que se pronuncie esa palabra, como una perdida estrella a la que nadie ve, dando su brillo para nada, como los brazos de un pintor que ha muerto o un llanto de bebé que nadie escucha, como el vacío que queda de nuestra juventud perdida en la esquina de una discoteca a las siete de la mañana, cuando todo el mundo se ha ido, tristeza de botellas vacías sin colocar, vasos a medio beber, serrín y baños sucios.

Simplemente no estamos preparados para albergar en nosotros tanta pureza, no en un mundo que se pudre en su propio cinismo, donde la gente vende el tiempo de su vida por dinero y todo puede comprarse, donde todo puede opinarse mientras se da caladas a un cigarro, no habrá salvación, no podrá haber amor, mientras se siga vendiendo el cosmopolitan, mientras haya revistas de decoración, semanales culturales, series de televisión donde se hable de él, mientras las madres sigan maquillándose en presencia de sus hijas, mientras los padres sigan sin hablar con sus hijos un sólo día de su vida realmente, como se habla cuando se ha perdido todo.

El amor es lo que deja de suceder cuando cambian los nombres en el registro de llamadas del teléfono móvil, el amor es lo que deja de suceder cuando regresas a casa sabiendo que aquel día en que conociste a esa persona que cambió tu vida para siempre no merece saber siquiera que piensas y te alegras de que existan sus ojos, sus manos, su cuerpo en el mundo, su sombra dibujada en una pared, y los abrazas y lo guardas con tu propio silencio, con alegría. Y adoras su propia libertad, porque le pertenece. Porque hay algo que refleja su identidad, que algo le pertenezca a quien amamos nos tranquiliza, porque le deja menos solo. El amor es estar despierto a las 5:03 de la mañana de un martes, asomado a la ventana, recordando nombres de ciudad, recordando una forma imposible, como lo que ocurre antes de sonreír.

El amor es saber que la persona que amas existe, que nos ame o nos amase no importa.

La involuntariedad de su voz y su imagen en nuestros sueños,
quizás con eso sea suficiente para saber al menos qué somos.

No es algo humano, si fuese humano no sería tan perfecto.