sábado, 31 de julio de 2010

Precioso


Como si se lo dijera a Abraham González,
el amigo al que siempre me refiero

No es fácil desprenderse de alguien a quien amas, sobre todo si tú conjugas el verbo en presente y la otra persona lo hace en pasado.

No es sencillo atravesar la senda de los días sin su imagen, sin su voz, sin su anterior cercanía, sin pensar que se ha abandonado todo un mundo de pequeñas costumbres, sin pensar que hay algo que queda por disolver en nuestra sangre y no sabemos qué es. Cada pequeño detalle material se torna en un recuerdo, una tierna reliquia dolorosa aunque distanciadamente feliz, porque fue posible.

Entonces empiezan a verse cosas que antes no se veían: El vacío que deja en los muebles el lugar que ocuparon sus fotos, una orquilla de pelo que aparece en una mochila, una pulsera abierta sobre la mesa, la frase que te dijo al dártela, un disco de música, la tarde a solas en que te lo regaló, una camiseta, una postal de una ciudad que os vio caminar juntos, el olor de su perfume al pasar otra mujer por la calle, como si oliera a su nombre.
Quizás resida algo de hermosura en toda esa consciencia que libera lo que nos hiere, y el atravesar los momentos más increíbles, en el sentido literal de la palabra, para contemplarlo con nosotros mismos en nosotros mismos. He utilizado el verbo herir, iba a borrarlo, pero si ha aparecido por algo será, a veces las palabras nos eligen para hablar de nosotros.

No sé tampoco si pueden alcanzar conclusiones, si hay un lado u otro lado del amor.

Sólo sé que necesito escribir sobre ello, dejarlo un fuera de mí de algún modo, o quizás dejarlo dentro de algo, como las cosas que se guardan para no verlas, pero no se tiran.
Sé que quiero empezar de nuevo, y que estoy dando pasos en la dirección correcta, que es la dirección que conduce a mí, y a construir desde mí lo que ocurra conmigo.
Sé que necesito alejar de mí este afán involuntario que cede y que cede y que cede con cada pensamiento a los sentimientos más profundos e irracionales, porque están ahí, todavía están ahí, porque eran de verdad, y eso no es malo.
Es bonito que estén ahí, para qué negarlo, sin embargo, me están también ocurriendo infinidad de cosas preciosas últimamente que requieren de mi atención.
¿O no es bonito ir a tomar algo con un amigo a solas y reírse en la cara de todas las desgracias? ¿O no es bonito ir al cine con tu hermana pequeña a ver una película? ¿O no es bonito aprenderse una canción de Jeff Buckley y utilizar acordes suyos para componer otra? ¿O no es bonito que un hermano quiera irse de viaje contigo a Huelva y a Portugal seis días, y encima te lo pague, y todo con una sonrisa en los labios y en el alma? ¿O no es bonito que alguien nos escriba desde el otro del mundo diciendo que "le nace escribirte porque hay algo que gratuitamente le atrae"? ¿O no es bonito hablar en alemán cada noche y recibir cartas y postales?

No es bonito, es precioso, aunque haya siempre algo que falte.

Tú me entiendes bien.

jueves, 29 de julio de 2010

Azar


A L.

Todo es azar. Azar, la distancia que separa a la primera y la última letra del alfabeto terminando juntas.
El mundo existe por azar, nacemos por azar en un país, en un lugar, en una familia y no en otra por azar, y por ese azar aprendemos hablar en una determinada lengua o en otra, si en nuestra infancia, por azar, no nos toca emigrar a otro país, y por ese azar acabamos aprendiendo otro idioma.
Vamos a un determinado colegio porque nuestro domicilio se emplazó por azar en una calle cercana, podría haber sido perfectamente otra, si por azar económico nuestros padres hubieran elegido otro domicilio. Por azar alfabético de nuestros apellidos nos toca una clase y en ella unos compañeros y no otros.
Todo ocurre por azar a lo largo de la vida.
Las amistades más profundas y duraderas, los desengaños, los amores más hermosos o los más tristes, las desgracias más hondas y aciagas, los momentos más felices y excelsos, todo es producto de la suma de infinitésimos azares.
Por azar puedes encontrarte mañana con la persona que cambie tu vida para siempre, dejando una marca imborrable en ti, una huella de eternidad en el pensamiento que jamás te abandonará. A veces el azar que cambia nuestras vidas es un susurro al oído, una conversación, una mirada, una noche en un bar, un cruce en una escalera, una decisión insignificante como coger un autobús u otro, esperar en una estación, pulsar el intro, pulsar aceptar, enviar una carta, llamar, colgar, elegir estudiar una cosa u otra, atreverte a hablar con ella, con él, dar el beso, dar el paso, decir adiós para siempre, la distancia de un segundo a otro, equivocarte de llave, equivocarte de número de teléfono, tener un sueño, escuchar una canción y que te guste, leer un poema...
Todos, todos y cada uno de nosotros somos la suma de un inmenso azar, pero no hay que olvidar que en nuestras manos está la decisión de esperar a que nos toque el turno, recoger los dados y tirarlos de nuevo a ver qué sale. Nadie nos puede quitar eso, nadie puede arrojar de nosotros la voluntad de querer que las cosas sean de otro modo, ya salgan según o diferentes a lo que habíamos pensado.

Yo sólo deseo buena suerte a todos los que me leéis, e incluso a los que no lo hacen, aunque poco cambien a lo largo de la vida los deseos de los demás.

Pero quiero intervenir en vuestro azar, del mismo modo que una vez intervino una persona muy importante para mí, diciéndome que el grupo Porcupine Tree existía. Espero que la canción de Trains os haga un poco mejores, no sé en qué sentido, pero uno parece que se vuelve mejor después de escucharla.

Always the sommers are slipping away.

martes, 27 de julio de 2010

Acuarela desde el balcón a la manera de Albert Goodwin




Hace una tarde preciosa de verano, el sol deshace el azul secando los bañadores y las melenas femeninas, la vida es algo que le ocurre a los demás, oigo jugar a los niños, alguien sube en un coche acompañado, una pareja pasea un perro, adolescentes se drogan sentados en el césped, el tiempo es un líquido dorado que se cuela por los huecos de las persianas dibujando las sombras.
El teléfono móvil no suena, y cuando suena es un hermano o un amigo, alguien al menos, alguien que se acuerda de mí, alguien con los que siempre quiero hablar.
Me gustaría ser pintor y pintar como Albert Goodwin, como si todo cupiese en la luz, incluso la luz misma. Como no tengo ningún talento para la pintura llamo a mi texto acuarela, si fuera pintor seguramente me gustaría saber escribir y pintaría palabras sobre un fondo azul. Palabras con eme como mirada, amor o muerte.
Alguien levanta los toldos de su casa, otro alguien baja la basura, la vida está llena de álguienes que dan sentido a la calle, las farolas no se mecen con la brisa, los árboles sí, a lo lejos, lejos como la línea del horizonte veo cuerpos de mujer que esperan en una rotonda, ofrecen sexo por dinero, a nadie parece importarles sus vidas, están tan morenas de estar al sol que es imposible que su piel encaje de modo alguno con su tinte de pelo, Dios se ha olvidado de todos nosotros, una mujer las mira con desprecio desde el interior de su coche, vuelve de su trabajo, su hijo va a clases violín, su hijo está en un campamento, su hijo no la conoce, se separó de su marido, se enamoró de su monitor de gimnasio diez años más joven que él, quedan, después del sexo no saben de qué hablar, ven la televisión, luego él se marcha, a ella le gustaría que él se quedase a dormir más a menudo, hay una ley no escrita, lo ama, la parte estable de la antigua relación con su marido la ocupa un amigo calvo con el que toma cervezas y va a cenar o al cine, de algún modo sabe que acabará con él cuando el monitor se canse o siente la cabeza, es un buen hombre. Las putas ni reparan en ella, no es un hombre, no es dinero.
Las grúas de los edificios en construcción y las antenas de televisión de los ya construidos apuntan hacia algún lugar, un minúsculo avión las atraviesa, huyendo, todos necesitamos huir alguna vez.
Llega la noche, enciende las estrellas.

sábado, 24 de julio de 2010

De nuevo Córdoba (Sé que volveré)


"A heart that hurts,
Is a heart that works.
No-one can take it away from me,
No-one can tear it apart.
Maybe an elaborate fantasy,
But it's the perfect place to start"

Brian Molko

Hay lugares especiales en la vida de cada uno, sitios que encuentras extrañamente familiares, sitios que aunque sólo los hayas habitado unas horas parecen llevar dentro de ti años enteros, vidas enteras que sin suceder, han sucedido de algún modo.

Calles por las que te gusta perderte sin rumbo, parques que cruzar, ciudades, en definitiva, que ocupan un hueco diferente en el corazón, como si en ellas sólo pudiesen ocurrirnos cosas buenas.

Córdoba es para mí uno de esos sitios.

Ayer volví a pasar unas horas en esta ciudad, la excusa más que perfecta era el concierto de uno de mis grupos favoritos, Placebo, y la compañía inmejorable, mi propia hermana. Creo que si no hubiese habido un concierto este fin de semana, habría encontrado algún otro motivo para haber terminado yéndome allí.

Encuentro paz en esa ciudad, incluso el acento diferente de las personas me resulta extremadamente agradable, su manera de entender la nocturnidad, de entender el verano, de ocupar el espacio de la ciudad con naturalidad, como sin ir a ningún lugar en particular, únicamente no estando en casa. Cuando una ciudad es hermosa, ocurren esas cosas y hay una invisible impronta en el ambiente, un modo diferente de vivir que se destapa ante los ojos del que no proviene de allí, pero que los propios habitantes parecen desconocer.

Será la mezcla de culturas que ha habido a lo largo de la historia entre sus muros y que impregna la arquitectura, la estrechas calles de la judería, las amplias avenidas modernas, o será que es una ciudad que está cerca de la ciudad de origen de mi familia. Será simplemente que la veo de otro modo, será que de allí era Góngora y Séneca. No sé lo que es exactamente, pero sé que volveré, y sé que algún día, no sé cual, quizás eso tampoco importe, viviré allí, viendo bajar al Guadalquivir, dejándome rodear por el intenso calor, la fresca brisa nocturna, la ausencia de tristeza sólo por saber que estaré en un lugar que amo, acodándome en el alféizar del puente romano.

Hasta el azul del cielo y la luz es diferente para mí cuando estoy allí, la luz es tan blanca, que el día parece más de día y la tarde algo que se desvanece de una forma tranquila, acompasada y pura, como si el cielo fuese consciente de su elegancia.

Así que aunque sea en una elaborada fantasía, he sido capaz de ser feliz no sólo ayer si no ya en un futuro, en la posibilidad de ese futuro, y como dice la canción del vídeo, puede que esa fantasía sea un lugar perfecto para comenzar, aunque sea pronunciando con esa voz interior de los pensamientos que va con nosotros: "Sé que volveré, porque no quiero irme".

Aunque ahora toque regresar, siento que de algún modo he solucionado algo dentro de mí.

Espero que no sea un efecto placebo de la música Placebo, que por cierto, estuvieron espectaculares.


martes, 20 de julio de 2010

A propósito de una canción preciosa



No puedo detener mi pensamiento si no es a base de canciones, de libros, de dormir, de enajenarme en la música escucho, en las páginas que leo, en los sueños que sueño. Creo que podría estar escuchando a cualquier persona que quisiera hablarme durante horas, sólo para dirigir mi pensamiento hacia cualquier otro lugar que no sea yo. Creo que incluso sería capaz de darle ánimos y buenos consejos, y hacer que se sintiera un poco mejor, sólo por estar vivo, dirigiéndome sus palabras.
Sin embargo, conmigo no puedo, o no sé poder hacerlo y cada día noto que estoy un paso más lejos de mí, si es que una identidad puede alcanzarse, sólo la encuentro ya en aquello que es capaz de gustarme, quizás la identidad es aquello que es igual a nosotros. No sé si en estas cosas hay un antes y un después, un yo antes y un yo después.

Escucho y escucho, leo y leo, y sueño y sueño, pero parece que hay algo que no he aprendido, que todos los demás conocen y a mí se me escapa, como los días que no has ido a clase y han avanzado temario sin ti, de ese día jamás tendrás apuntes, y caerá en el examen. Saben vivir, saben seguir adelante a pesar de todo, saben aceptar que hace falta seguir hacia donde puedan con lo que tienen, y salen y entran, se tienen los unos a los otros, y cumplen con las obligaciones que adquieren, y se proporcionan sus placeres, sean anodinos o no, eso poco importa. Son capaces de esconder, de apartar, o de acallar dentro de sí mismos las confesiones de su alma, o quizás ni siquiera reparan en ello porque no te lleva a nada, quizás sea mejor así.
No soy capaz de despertarme, vestirme, comer una bolsa de pipas, ducharme, habitar mi casa o salir a la calle sin sentir una extraña culpa de que hay algo que estoy haciendo mal, como si fuese un crucigrama lleno de palabras mal puestas que no encajan a propósito. Hay personas capaces de hacer desaparecer esa sensación, sé que les hago daño estando así, que no me conduce a ningún lado pasar el tiempo solo. Aún estando o queriendo estar solo eres capaz de dañar a alguien.
Y no quiero volver a hacer daño a nadie nunca más, en realidad ya ni siquiera a mí mismo, que es lo que siempre he pretendido, cuando no he entendido las cosas...

Trataré al menos de ser honesto, al menos conmigo mismo, que ya es mucho y tratar de vivir en esa dirección.

Tener una intención ya es algo, ayuda también la canción de los Deftones, es una preciosidad.



lunes, 19 de julio de 2010

No quedan excusas



Es difícil escribir algo, estos días mucho más, días en los que el paso de las horas se torna pesado y confuso, como si se hubiera de empujar una piedra más grande que nosotros cuesta arriba, a lo Sísifo.

No soy capaz de traer a la luz todo lo que pienso y todo lo que siento dentro de mí. Tengo la certeza de que hacerlo tampoco serviría de mucho, las cosas no cambian por dejar nada escrito, las cosas no cambian directamente por nada que se diga o que se haga en un momento dado, si no que es algo que se amontona con la sucesión de los días, una intención en forma de escalera, que hacia abajo es más sencilla de construir y descender, y hacia arriba tampoco sabes muy bien adónde te conduce, ni siquiera si merece la pena elevarla, pues suele caerse con el primer golpe de viento.


El caso es que mi coche está en el taller.



miércoles, 14 de julio de 2010

La espiral


A Henry Chinaski

Bajaste la espiral hasta el último anillo,
no había nadie allí,
sólo la propia ausencia del que contempla.

Nadie,
ni amor, ni familia, ni amigos,
a la hora de morir estabas solo,
las palabras no significaban nada
la vida era tan sólo digna de olvidarse
algo que desaparecía dentro de ti mismo.

Entonces seguiste caminando
y descendiste más allá,
siempre había otro anillo que era el último,
lo comprendiste:
tú eras el límite.

Trazaste entonces el círculo más hondo,
abrazaste tu propia locura
era tu don,
era perfecto.

Lo que no sabías,
es que mucho más abajo estaba el mundo.

martes, 13 de julio de 2010

Lo sabes



Lo sabes,
sabes que si pudiera estaría allí contigo,
no importa la ciudad, no importa la hora que marcase el reloj,
no, todo eso que le importa al resto no importa.
No importa nada más que el significado de la palabra juntos.
Lo que importa es que el mundo tendría sentido por una vez de nuevo al albergarnos,
como cada vez que hemos estado juntos,
como cada vez que miré y que miro al fondo de tus ojos para encontrar mi alma,
me haces sentir real, incluso con sólo pensar en ti
haces que cada uno de mis latidos sea un paso que me acerca a mí mismo.
Soy un hombre que espera apoyado contra una pared,
que espera volver a verte mientras los días pasan,
sonriente
mientras las noches rodean tu cuerpo
su blancura inocente y femenina
ante el que soy agua que cae,
brisa nocturna tras la lluvia.

Lo sabes,
sabes que me alegro de haber nacido,
y de haberte tenido en mis brazos,
sabes que estoy susurrando estas palabras,
sabes que no te quiero para mí,
no quiero poseerte,
no quiero decirte que eres mía,
amo tu libertad
y lo sabes,
sabes que todo lo tuyo es mío,
me lo dijiste
somos una sola vida entre dos cuerpos,
latido involuntario,
sombra,
mirada,
puerta que se abre,
reflejo sobre el agua,
tranquilidad de estar haciendo lo correcto en un mundo desquiciado y egoísta.

Lo sabes.

miércoles, 7 de julio de 2010

Belleza



Ayer caminando por las calles de mi ciudad de madrugada, a las horas en las que todo parece estar dormido excepto el brillo azul de algunos televisores en el interior de las casas, los coches aparcados y tristes, las paradas de autobús abandonadas bajo la luz anaranjada de las farolas, una agradable brisa recorría los distritos vacíos, como si quisiera desvelar un secreto.
Contempla decía, contempla la belleza.
Vi una mujer insomne asomada a una ventana, fumaba, fumaba contra algo, echaba el humo de su boca como si quisiera acariciar las estrellas, viendo a lo lejos aterrizar a los aviones. Vi restos de cáscaras de pipas a los pies de unos escalones, una bolsa vacía y arrugada de patatas que trataba de huir chocando contra una pared, una lata de refresco hecha un amasijo, una pareja pensé, ella llevaría una diadema verde, pantalones cortos y el pelo mojado de haber estado en la piscina, reducido a una humedad hermosa lo mismo que cuando salen de la ducha, él, él era parte de su sombra. Todos los negocios estaban cerrados, con las persianas echadas, algunos con luz en su interior para dejar ver los escaparates, o para disuadir, la luz disuade más que la oscuridad. Allí estaban todas las alarmas sin sonar, expectantes. Me senté en la acera, en el hueco azul de un parking de minusválidos. El dibujo en el suelo parecía un hombre que no cabía en su placenta, pensé que estaba bien que aquel hueco existiera, que alguna esperanza quedaba en la raza humana si aquel hueco todavía estaba libre. El azul estaba sucio. Saqué un chicle, el estuche era parecido al de un paquete de tabaco, como si el cartón pudiera guardar alguna elegancia. El sabor era agradable, despertaba en mí diferentes recuerdos, infancia, barrio, horas jugando al fútbol, unos labios, sus labios, su rostro viniendo hacia mí, hundiéndose en mi alma, como nos hunden el alma los besos, los besos verdaderos, los más involuntarios, los besos que se dan contra la muerte.
Me levanté mientras el sabor perdía su intensidad, sonreí a alguien aunque no había nadie que pudiera verme, miré mi móvil, nunca he llevado reloj, eran las 3:21. No me importaba la hora, quería estar allí, la brisa empujaba levemente las ramas de las hileras de árboles, no estaba viendo un anuncio de televisión en el sofá de casa, eso bastaba. Ojalá no tuviera alergia a los perros, estaría siempre paseando con el mío, imaginé que paseaba a mi perro. Me fui con él al banco donde me gusta ir a pensar, es un lugar absurdo, una vereda elevada sobre una pequeña urbanización de chalets desde los que se ve la autovía, siempre pasan coches o camiones, siempre hay alguien que viaja, siempre hay algo que se transporta. Me gusta ver pasar los coches de noche a toda velocidad, la estela que dejan las luces blancas de delante como una mirada que huye, y las rojas de detrás como una herida en la oscuridad. Desde allí veo todas las noches que voy decenas de estrellas fugaces, tantas que no me quedaban deseos por pedir, ellas eran muchas más que mis deseos. ¿Las vería alguien también? ¿Les quedarían a ellos deseos?
Aunque llevaba un libro de Bukowski y el móvil-linterna conmigo (una baratija que nos vendió un marroquí a un amigo y a mí en su locutorio en la ciudad alemana de Bonn), no me apetecía leer, el día anterior había terminado "Mujeres" y ahora empezaba con su primera novela "Post office", traducida como "El cartero", llevaba veinte páginas leídas en casa y me había convencido para leerlo hasta al final, pero sentía todavía fidelidad hacia a la otra novela, y me costaba, me costaba empezar de nuevo.
Esperaba que sucediera algo, no sabía el qué, sólo esperaba que sucediera, solté la correa a mi perro imaginario y corrió de allá para acá, olisqueando el césped y algunas amapolas que habían crecido en los arcenes de la carretera.
No ocurrió nada, nada que yo esperase, un mosquito me picó en el brazo, me rasqué y sentí como se hinchaba la picadura, era extrañamente molesto y agradable. Pobre de él o de ella, pensé, ahora tendrá que vivir toda la vida con mis recuerdos, acabará suicidándose por depresión, picando ansiolíticos o ahogado en una botella de Vodka. Volví a sonreír ante tales estúpidas ocurrencias.
Silbé, mi perro no tenía nombre, pensé en llamarle de algún modo, también pensé que si le pusiera un nombre acabaría por perderlo, era mejor que no tuviera ninguno, estaba bien así.

lunes, 5 de julio de 2010

Musa


Musa
Tu voz es un acorde de La mayor atravesando las paredes de mi vida.
Tu mirada un cielo nocturno inmerecido e imposible bajo el que camino,
ese cielo que imaginamos que hay al otro lado de nuestra existencia,
donde todo es al fin posible y perfecto,
un lugar donde no existe la culpa,
donde los demonios lloran,
donde los ángeles envidian nuestro destino.
Tu risa es un motivo para que mi corazón siga latiendo.
La forma de tu cuerpo hace posible todas las ciudades del mundo.
Tu alma es lo que lleva a todos los escritores del mundo a escribir,
los escultores a esculpir, los pintores a pintar,
a todos los que aman la música a aprender a tocar un instrumento,
a los mentirosos a mentir,
a los inocentes a buscar un refugio en su propio silencio,
todos ellos buscan tu alma,
la contemplan a través de su propia soledad,
un instante a tu lado les brinda un nombre eterno.
Yo sé qué clase de abandono te contiene,
sé donde habitas,
te he visto cientos de veces empujando al sol para extender el manto de la noche,
por ver si así conseguíamos abrazarte,
no te importaba quién,
nunca te importó quién,
te importa cómo.
Y sé, ahora por fin sé,
en qué cuerpo has decidido encarnarte.
Y estoy dispuesto a ir todo lo lejos,
a recorrer el camino que has trazado para cumplir tu voluntad en mí.
Sólo te ruego que sepas,
que sepas para siempre,
que jamás fui digno de tanta dicha,
soy sólo alguien que escuchó por casualidad el mayor secreto del mundo:
Nos amas...

domingo, 4 de julio de 2010

A una chica que lloraba sola



La única manera de llegar al fondo de uno mismo es estar solo y no necesitar nada más, hay cosas que simplemente no se pueden hacer acompañado de nadie, quizás el comienzo del verdadero amor sea ese, ser consciente de lo que es verdaderamente esencial en nosotros y lo que no, lo que es superfluo, sustituible, perecedero, intercambiable, reemplazable. No significa que no necesite a más gente en mi vida, ni mucho menos, significa que los que vengan y los que ya me tienen a su lado comprendan que necesito tiempo para mí.
Un ejemplo. No puedo escribir, ni leer al lado de nadie, necesito estar solo, encerrarme en mi mundo, no quiero compartir mis sentimientos con nadie más que no sea el silencio de una página en blanco, o una página escrita, todo el mundo busca algo de sí mismo en todo lo demás, en todo lo que se habla, yo trato de encontrar algo que no sé lo que es, pero sé que está ahí, en algún lugar, a lo mejor está fuera de esta vida, a lo mejor estoy equivocado, pero es mi decisión, son mis pájaros en la cabeza y los amo, amo a mis pájaros en la cabeza, voy a cuidarlos hasta que puedan volar de mí y vivir por sí mismos, conquistando una nueva luz. Quizás no haya sabido valorar hasta ahora la intimidad, la profunda intimidad que se puede alcanzar con uno mismo a la hora de vivir. No me da pena el tiempo que haya podido perder hasta ahora, y el que quede por perder. Necesito construir un mundo alrededor de esa intimidad, donde yo no sea más que lo que quiero ser, sin disimulos, sin jugar a qué es lo que debo o no debo decir. Ya es hora, he sido lo suficientemente feliz, he muerto todas las veces que hacían falta para darse cuenta.
Es suficiente con ser honesto con uno mismo, con ver amanecer y anochecer a solas, con caminar a solas las calles deteniendo el llanto paso a paso, conscientemente, con regresar a tu guitarra y poner tus acordes favoritos, ella jamás preguntará qué has hecho o con quién has estado, con subir el volumen de una canción de Alice in Chains. Mi vida no consiste en elegir un peinado, una camiseta, la forma de las gafas de sol, en pensar en dinero, o intoxicarme en compañía de personas que pueden seguir viviendo sin haber escuchado la hermosa cadencia de sus propios latidos, sin sentir el milagro. Hay sólo un único motivo para beber, la propia bebida, desasirse infinitamente de la vida.

Es para morirse de risa, este mundo está hecho para morirse de risa de lo absurdo que es, pero es una risa solitaria, involuntaria, no es un chiste enguionado, no es el brillo de una prosa comercial en un anuncio de parada de autobús, de pared de metro o de centro comercial, no es televisión, no es cine ni teatro, no es un parque de atracciones, no hay un ticket de por medio.

Sé que hay gente hay fuera que también lo siente, por mí y por ellos, por nosotros daré mi vida, mi tiempo, mis pensamientos más lúcidos y sentimientos más oscuros y enfermos, porque así lo merecíamos, nos merecíamos que nos dejaran solos, construiré un mundo donde podamos vivir desnudos de todo, sin culpa, uno a uno, al margen de todo, sin integración posible en la mentira. Al contrario del que nos ha tocado vivir. Nuestra verdad es una pistola de ternura que apunta a sus sienes, por eso nos mantienen alejados, amiga mía. ¿Qué más se puede hacer, si damos la vida por nuestros amigos?

Caen en sus tumbas sin haber vivido un solo segundo, créeme, ellos están más solos todavía.

No llores más, al menos no por ellos.


viernes, 2 de julio de 2010

Cosas sin las que no podría vivir



Una página en blanco, canciones escritas y cantadas por Richard Ashcroft, café, la guitarra, los libros de Bukowski, de Chéjov y de Cernuda, el portátil, el número de teléfono al que puedo llamar siempre y se me pide que sea yo mismo y nadie más, mi idioma y la lengua alemana .

El resto no son cosas, son personas y son insustituibles, aunque al final del todo estemos siempre nosotros solos.

On your own
Tell me what you´ve seen
Was it a dream?
Was I in it?
Life seems so obscene
Until it's over
Who knows?

All I want is someone who can fill the hole
In the life I know
In between life and death
When there's nothing left
Do you wanna know?

You come in on your own
And you leave on your own
Forget the lovers you've known
And your friends on the road

Tell me if it's true
That I need you
You are changing
I've seen this road before down on this floor
It is hurting me

All I want is someone
Who can fill the hole
In the life I know
In between life and death
When there's nothing left
Do you want to know?

You come in on your own
And you leave on your own
Forget the lovers you've known
And your friends on your own
You come in on your own
And you leave on your own
Forget the lovers you've known
And your friends you have told

Lies
I've got to get rid of this hole inside
Lies
I've got to get rid of this hole inside

I´m standing here I´m all alone

I'm coming in on my own
I'm coming in on my own
I'm coming in on my own

Got a feeling inside my soul