lunes, 27 de septiembre de 2010

Ella se ha ido o todavía no ha llegado



"Crushing down, crushing down again
crushing down my friend"
Billy Corgan


Reconforta saber que existe cierta música que nos comprende, viejos poemas a los que acudir en busca de auxilio, asideros donde sólo encaja nuestra alma, hechos de la misma materia que nosotros, porque son nosotros y van con nosotros.
Me ocurre con Cernuda y con Billy Corgan, no voy a decir aquí que son el mejor poeta ni el mejor escritor de canciones, que es discutible y depende de los gustos de cada cual y se puede llenar todo de palabras y opiniones ya pronunciadas y aplicables a cualquier otra cosa, no, pero sí que son para mí en los últimos momentos un hogar donde refugiarlo todo, lo decible y lo indecible. Lo son en mí por varios motivos, sobre todo porque son ya muchos años a su lado, y porque despiertan los vínculos y los afectos más importantes dentro de mí. Sin embargo, en última instancia lo son porque son absolutamente épicos, y siempre hay en ellos el misterio de una respuesta que se responde con más preguntas.
Como si en la mano que se mueve por el mástil o en la sílaba siguiente, hubiera más que una parte de mí, hubiera un todo que me dice mejor de lo que yo jamás podré decirme.
Sé que os estoy hablando de otra cosa, que no venía a escribir de esto, que me estoy ocultando detrás de lo que admiro para sentir a través de ello, deja de novelar Fernando.
A veces pienso que es lo que mejor se me da, sentir a través de lo que despierta mi admiración, tratar de comprender todo cruzándolo a través de mí, interpretándolo, haciéndolo mío para devolvéroslo.
Ella se ha ido, o todavía no ha llegado.