lunes, 25 de octubre de 2010

Cuando no hay despedida


A las lágrimas de B.L.M.F
Ella lloraba un poema.

Cuando se ama
cuando se ama definitivamente,
no hay despedida.

Por muchas horas que pasen,
por muchos días o ciudades,
por muchos otros cuerpos, atardeceres, noches,
incluso con y en las mejores y adecuadas compañías,
nada deja un recuerdo tan puro
como el amor.

En la otra persona,
en lo que amamos sin lógica, incondicionalmente,
queda,
queda encerrada en profundo e inquebrantable sortilegio
la absoluta conciencia de nosotros.

Cómo no vas a llorar,
si lo que lloras es tu propia juventud.
Cómo dejar de soñar,
si nuestros sueños son la involuntariedad
a la que pertenece nuestro cuerpo y nuestro pensamiento.

Jamás hay despedida,
ni antes ni después de todas las palabras,
al menos tú tienes la honradez
de dejar en el mundo algunas lágrimas
que lleven su nombre,
invisibles,
valiosas.

Mírate,
tú al menos guardas ese amor contigo,
y el amor, el amor de verdad,
cuando no hay despedida
es
la poca dignidad de una existencia
que nos pertenecía y que nos queda.

El resto es olvido,
mentiras,
tiempo, trabajo y dinero,
palabras que te acercan a la muerte.

No hay nada malo,
en el llorarse como tú lo haces,
llorabas un poema.