sábado, 27 de noviembre de 2010

Noviembre



Noviembre es como un nombre de mujer, hecho de noche prematura y oscuridad protectora. Sé que moriré algún día de un mes de Noviembre porque es el mes que más amo. La luz es diferente, la naturaleza se cubre de nieve o se desnuda para cubrirse de su propio olvido, en Noviembre está ya la primavera, la vida consigo arrebatada que ha de renacer, la muerte cercana e inocente, visible y necesaria de lo que ha de abandonarse. En Noviembre cabe todo: El sol, la lluvia, los días nublados, la nieve.

Noviembre es un buen mes para ocultarse, para dejarlo todo por hacer, para empezar un libro, para romper la infinita distancia que separa un primer beso. Es el viernes de todos los meses, siempre está a punto de terminarse. Si tienes que hablar con alguien, hazlo en Noviembre, perdona en Noviembre, olvida en Noviembre, ama en Noviembre, quédate solo en Noviembre.

Y caminar, caminar de noche abrigado. Hay una extraña dignidad en caminar nocturnamente cerca de quien sabes que eres necesario, y de haber olvidado todo lo digno de olvidarse. No hay recuerdo más hermoso que el que hace posible lo que está sucediendo.
Y hay algo de humano en volver del trabajo, en abrir el buzón con llaves frías, en entrar despacio en un portal, en la habitación con la cama sin hacer y en mirar las calles iluminadas desde la ventana de casa.

Y soñar, soñar en Noviembre.