jueves, 16 de diciembre de 2010

Luna



No voy a rendirme porque parezca imposible, no voy a rendirme por sentir que he vuelto a decepcionarme, no voy a rendirme ni antes, ni después, simplemente no voy a hacerlo. No voy a perderte jamás, no puedo hacerlo porque vas conmigo e irás conmigo donde quiera que estés, esperaré paciente mi oportunidad, sé que hay muchos que juegan con ventaja, pero ¡ay! amiga mía, lo mismo que los libros se escriben letra por letra y palabra por palabra sobre la página, mucho antes han sido sentidos por las almas de los que los traen a esta parte del mundo, yo soy del otro lado, habito al otro lado y puedo llevarte conmigo al otro lado de una forma tan increíble, que el resto de las cosas te parecerán vacías. Yo nunca estoy si no muy lejos. Ninguno de todos ellos son yo, y nadie ha sido más que yo contigo, parto con esa ventaja, tú también provienes de esa lejanía.
Escribiré nuestra historia con la luz de las estrellas para que no desaparezca nunca, quizás en ellas ya estaba escrita hace mucho tiempo. ¿Qué me hace estar tan seguro de mí? Soy yo y lo sé, es así de simple y de complicado, y si siento que puedo alcanzar algo, hago caso de mi intuición por ilusa que ésta parezca (lo escribo con tilde porque me da la gana, y porque tú también lo haces) a los ojos de cualquier otra persona.
Estamos hechos para evocar dentro de nosotros la belleza más absoluta, para hacer realidad nuestros sueños más imposibles, he sobrevivido a cosas más increíbles, y siempre, desde que apareciste en mi vida, tuve tu ayuda. Llevo esperando demasiado tiempo esta verdad dentro de mí, como para dejarla escapar una vez que su luz roza mis pupilas, como para dejarla ir con el resto de las cosas.
No, esta vez no, esta vez escribo jugándome la vida.