sábado, 1 de enero de 2011

Él lo sabía...


"No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos"
Luis Cernuda

Hoy sólo necesita esta oscuridad y este silencio rodeándolo. Necesita soledad de ti, necesita que todos estos sentimientos se cristalicen formando un recuerdo, para apartarte de él, para dejarte dentro de sí mismo, tan lejos que nunca más pueda encontrarte.
Él lo sabía... Pero no sabe cómo podrá apagar todas las palabras, cómo alejará de él cada una de las noches que ya ha vivido a tu lado, no sabe cómo dará forma a tu ausencia.
Tu amor no le conduce a ninguna parte, simplemente porque no existe, y si existió fue algo tan fugaz como un relámpago capaz de iluminar el cielo, como el primer azul del amanecer, como la dulce, imposible y breve felicidad ilusoria de los sueños. No volverá a sentarse a esperar tus palabras, tus llamadas, tus mensajes, tus lágrimas...
La persona que él era a tu lado ha desaparecido, ha muerto de un modo invisible e inexplicable, como una flor o un pájaro de frío y como si un velo destapase la verdad, todo el amor que había en su mirada se ha roto como un vaso contra el suelo, no para desaparecer, si no para hacerse fragmentos, añicos cortantes que no puedan albergar sino la fragilidad de su propia tristeza.
O quizás sólo quiere creerlo y construye con su pensamiento una cárcel de olvido a la que poder regresar cuando quiera, de tu mano sin que ya esté tu mano, atravesando contigo cuando ya no estés nocturnamente las carreteras mientras te agarrabas a su brazo, viéndote caminar de espaldas al volver a casa.
Él lo sabía... Por eso necesita silencio y oscuridad, porque sólo ellos son dignos de dibujar en su mirada la última vez de todo, contigo siempre era la última vez de todo.