lunes, 28 de febrero de 2011

El misterio que encierra tu nombre


A B.

Estás en todas partes, estás dentro de mí. Me habitas como las nubes habitan los cielos con lluvia, consuelo y sombra en su interior para nosotros, que las vemos desde lejos y las tratamos de tocar con las manos, como el azul detrás de los cielos me habitas, como la luz de las estrellas más allá de las nubes, como la noche que los abarca inundándolo todo de una verdad oscura y hermosa que puede comprenderse pero no explicarse.
Desconozco lo que me aboca a ti, no hay pensamiento ni palabra alguna que pueda contener la forma de lo que siento, la forma de lo que me haces sentir, como si cada una de las palabras fuesen mentira, todas y cada una de ellas en todos los idiomas que existieron, que existen, que nos sobrevivirán. Todos los idiomas, todas las palabras son ruinas, la gloria de otros tiempos abandonados, y tú la verdad que todavía los rodea. Ellas no saben de ti, ellas no han estado a tu lado, no te han abrazado, no te han sentido cerca, tan cerca que se pudiera atravesar el otro lado de la vida, no te han visto ni te han escuchado reír y sonreír.
Y yo sólo tengo estas palabras para decirme a ti. Para romper la frontera de mi interior, atravesar el mundo, la lejanía, todo es lejanía hasta llegar hasta a ti, mi límite. Me gustaría ser una palabra nueva o encontrarla, pero mis pensamientos repiten tu nombre como el eco invisible de algo hermoso que evoca tu imagen, tu voz, tu mirada, pero ninguna palabra me devuelve tu presencia, la magia o la verdad, la realidad y el deseo que construyen tu cuerpo y tu alma a mi alrededor.
Y ahora soy capaz de comprenderlo todo por primera vez, tan sólo en tu presencia, tan sólo pronunciando tu nombre en el silencio de mis pensamientos, todo lo que pensaba que me importaba antes de ti: El tiempo, el sentido de la vida, mi muerte y la muerte, las canciones y los poemas de amor, el amor, el mar, la noche, la amistad, lo que era yo mismo y lo que significaba para mí.
Lo he comprendido todo deteniéndome ante los latidos de tu corazón, como un nudo que se deshace, como el lenguaje perfecto de una caricia, pero es un misterio resuelto que abre una puerta hacia otro más grande, el misterio que encierra tu nombre.
Decir te quiero es mentir entonces. Decir te amo es mentir entonces. Puedo repetirlo un millón de veces y no traza ni un segundo de toda la verdad que siento.

¿Cómo pudieron ponerte un nombre?

Al menos, y en eso sí acertaron, nadie se llama como tú.



viernes, 25 de febrero de 2011

No saber cómo


Dedicado a A.G

La gente presupone que los amigos que lo son desde hace tiempo y han mantenido una intensa y cercana relación de amistad, se conocen mejor que nadie.
Puede que el tópico sea cierto aunque solo en parte, también adoptamos un rol, la persona que el otro, el amigo, necesita que seamos dependiendo de cómo se encuentre, de su estado de ánimo como una balanza que equilibrase los afectos internos de cada uno. Ningún amigo, que se precie de serlo, puede sentirse bien si comprueba que su amigo está pasando por un mal momento. En ocasiones hay amigos que simplemente no nos saben ayudar, porque no pueden hacerlo, porque no saben, o porque no necesitamos su ayuda, necesitamos cruzar la tristeza en una travesía solitaria . Sus palabras nos suenan lejanas y manidas, como una misma medicina en una farmacia para los dolores de cabeza de cada persona que los solicite, como un anuncio de televisión o una frase de prospecto antidepresivo. Llegan sólo los ecos de lo que se nos dice, como si no nos lo dijera nadie, como si lo supiésemos todo de antemano, como si hablar de los problemas fuera una conversación escogida al azar, entre el último partido de fútbol y la última noticia de actualidad. El mero hecho de verbalizar las cosas que no comprendemos y nos suceden conlleva un esfuerzo que a veces no se ve recompensado en la escucha del otro, que cree que sabe lo que nos pasa, que siente que ha podido pasar por lo mismo y que tiene preparado su extraño antídoto con dos o tres frases hechas que podrían aplicarse casi a cualquier problema. La comprensión es en ocasiones imposible, pues desde dentro es casi un cúmulo caleidoscópico de malos momentos que no sabemos encajar.
Hay veces simplemente que no sabemos ni podemos ayudar al otro, sino tratando de estar cerca de él, ofreciéndole compañía y si acaso distracción o risa. Porque ya no nos pasa sólo lo que nos ocurre, sino que hacemos recuento de todas las derrotas, recuento de las miserias y las tristezas parecen acumularse como un montón de papeles desordenados por el paso del tiempo que ya no significan nada y en su momento lo fueron todo, como los apuntes de una carrera ya terminada o los cuadernos de cuando fuimos al instituto. Y lo mejor de todo es que en el fondo, paradoja e irónicamente, nadie tiene la culpa, ni nosotros ni los que nos hacen sufrir, porque siempre se sufre por terceras personas.
Siento no saber cómo ayudarte, sólo quiero que sepas que no desistiré en tratar de hacerlo, porque si tú te sientes mal, yo también y no me preguntes por qué, es así, es como si hubiese una cuerda desafinada en la vida.


domingo, 20 de febrero de 2011

Son horas dulces



"The mystery of love is greater than the mystery of death"
Oscar Wilde
(Salome)

No sólo son palabras de Oscar Wilde, ni siquiera son palabras al azar. No es solamente algo que se escondía detrás de todas las canciones de amor, ni el sentido que tiene la noche al caer, el día al levantarse, las horas al pasar o las horas que pasan a al lado de la persona que amamos.
Es un misterio inmenso e indescifrable, que una vez que te toca, te derrumba y te hiere dulcemente y te disloca, me atrevo a decir que para siempre. Ni siquiera la muerte te transporta tan lejos, pues el amor es un misterio que se desata y nos ocurre estando vivos, de hecho nos hace otros, y aunque nos deje vivos nos toca para dejarnos fuera de nosotros, o quizás tan dentro que seamos irreconocibles. De los enamorados se dice que viven en otro mundo, y en realidad es cierto, se dice que no ven las cosas como son, y en realidad eso también es cierto, pues ven, vemos, en cada lugar algo que nos remite a quien amamos, como si se pudiera estar en cada cosa.
Son horas dulces, la mirada parece partirse en no sé qué espacios que lo rodean todo, y una voz nos susurra secretos también indescifrables, como una íntima distancia entre notas musicales que construyeran una armonía perfecta y descendente.

No es fácil escribir sobre el amor o quizás sea lo más sencillo, porque todos los que aman son una misma persona, igual que el mar es sólo agua y el cielo es solo cielo, pero el amor no se comprende a través de ninguna literatura, aunque pueda cristalizarse, es el resultado pero no la explicación, es un motivo, el único capaz de justificar cualquier acto, y el único que da sentido a lo que no lo tiene.
Ahí lo tienes mar, cielo, palabras para nombrar inmensidades capaz de caber en nosotros, y sin embargo, más grandes que nosotros.

El espacio que ocupan los latidos para los que fuimos nacidos.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Certeza



No me pertenece la vida,
el tiempo o lo que fui antes de ti,
tampoco ya son mías las palabras, ni los latidos de mi corazón,
que repiten tu nombre desbocados,
como olas de mar,
como nubes,
como el primer vuelo de un ave
o la primera luz que en su blancura contenía todas las flores de la historia.
No son mías mis manos,
y todo aquello cuanto vi antes de ti no era nada,
soy el silencio y tú la música,
tú eres la voz y yo el que escucha
y la escucha en su forma dentro de su forma,
tú el cielo, yo el desierto que se tiende bajo las estrellas,
una inmensa soledad que te busca bajo el azul.
Quiero nombrar lo imposible,
quiero destruir la muerte dentro de ti y que sólo quedes tú,
pura como el beso de un niño,
pura como todo lo que te contuvo,
pura como un recuerdo tuyo en cualquiera de nosotros.
Sólo tengo esta vida para amarte,
no me importan las calles, no me importan las ciudades,
el dinero de todas las cuentas corrientes del planeta,
los coches,
los trabajos, los periódicos, los planes de estudio,
las opiniones, los países, las culturas, los libros,
todo ese mundo que han inventado para nosotros no me importa
mírame,
soy un alma desnuda ante algo sagrado.

Ahora lo sé
sé que nací para vivir estos días,
para contemplarlos despacio,
del mismo modo que nuestros pensamientos tratan de explicarnos la vida
sé que regresaré por siempre a ellos porque son inquebrantables,
soy alguien que sabe la verdad y se atreve a decirla,
ya nada podrá separarme de ti
porque te llevo dentro,
dentro lejos de mí.

Y lo sé sin motivos,
como el que estuvo presente
como el que fue testigo.

Me habita un amor que no muere,
porque ese amor soy yo mismo.

martes, 15 de febrero de 2011

Escribir es como besar


"El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado"
W. Faulkner


El problema de las palabras es que repiten una forma posible de la verdad en momentos diferentes, y mientras ellas parecen ser siempre lo que son, nosotros vamos cambiando. Lo mismo ocurre con el tiempo, ya no sé si soy yo el que lo contiene a él, o es el tiempo el que me contiene a mí. No sé qué parte de mí decide cuándo ha pasado un tiempo y ha comenzado el siguiente, y de todas las personas que he sido y las que seré todavía, soy o he sido la versión más fidedigna.
Hace un año ya que comencé a escribir "Las cadenas de Andrómeda". ¡Un año entero! Lleno de ciudades, de decisiones difíciles, de incertidumbre y de certezas archicomprobadas que no me dejan de sorprender, la realidad es el más increíble de los sueños y la peor de las pesadillas. Pero escribir es como besar, el último beso guarda la magia de todos los anteriores y contiene quizás la de los siguientes.
También creo que la persona que comenzó a escribir aquí no es la misma que está sentada hoy a este lado de la página, lo único que puedo decir a favor de ambas es que se han acercado con las mismas ganas de sacarse algo de dentro y dejarlo en las manos y los ojos invisibles de los que se han detenido o se detienen a leer lo que aquí pone, si hay algo que no ha cambiado nunca dentro de mí es la necesidad de explicarme lo que siento, aunque los sentimientos sean por antonomasia lo contrario de una explicación.
En realidad no quería escribir esta noche una página de aniversario, venía a otra cosa completamente diferente, pero ha salido así.
Quería escribir sobre el extraño silencio nocturno, sobre lo que me gusta estar despierto mientras los demás duermen, las horas que paso metido en el coche conduciendo de Alcalá a Madrid y de Madrid a Alcalá con personas a las que quiero, y lo importante que es poder hablar con ellas. Si el tren y el autobús fueron los sitios donde aprendí a leer de verdad la literatura, donde aprendí a estudiar Alemán y en definitiva trataba de construirme un refugio contra mí mismo; en el coche es donde he aprendido a pensar, sobre todo cuando regreso a solas, de madrugada, y creo que es el lugar donde he tomado las mejores decisiones -las más sopesadas y difíciles- y me han venido a la cabeza los pensamientos más hermosos, y entiendo por pensar la forma concreta de varios sentimientos en una sola construcción mental, como la sala de una exposición llena de cuadros. Pienso con imágenes: Veo un camino imposible. Me veo en Alemania cenando solo, llorando, esperando la visita de mi mejor amigo, me veo hablando en la cama por teléfono con una mujer, la veo a ella caminando hace mucho tiempo siendo una niña en otra ciudad, me veo repitiendo curso en el instituto y concateno que gracias a eso coincidimos después, nos veo a cada uno amando a otras personas y en lugar de provocarme un sentimiento negativo, me enternece, nos abrazo en mis pensamientos. Nos veo conociéndonos, nos veo alejándonos y reencontrándonos.
Nos veo mañana y no necesito pensar nada más, porque ya habido un ayer y un hoy. Donde había una primera persona del singular, ella ha traído a mí una primera persona del plural. Aunque el destino nos llene de milímetros o kilómetros de distancia, donde nos lleve el tiempo es lo de menos, lo verdaderamente inexorable es el afecto, materia indestructible y que jamás desparecerá.

Jamás.

sábado, 12 de febrero de 2011

Un susurro



Como la música de Falla, en un lugar del alma del aire, en su centro más puro te guardo, te albergo, te llevo conmigo yo. Sin importar ya más nada, ni el antes, ni el después, ni el ayer, ni el mañana. Como si hubiera comprendido el tiempo ya nada importa, créeme, nada ha importado hasta ahora sino que tú estuvieras ya en el mundo. Me reconozco al fin, yo en el fondo de tus pupilas, yo rodeando tu cuerpo. Como recién nacido, como algo nunca antes mío, y sin embargo aquí y ahora, y como desde un lugar ignoto siempre nuestro, pertenecido sin nosotros saberlo siquiera, como toda la música en los oídos.

Disculpa si no sé explicarme. Lo haré entonces con silencio, con pensamientos, con miradas. Todo lo que me ocurre a tu lado trata de nombrarse, mas no sé nombrar lo imposible aunque suceda. Estar contigo es robarle horas a la muerte, comprender que al final, pase lo que pase, el final era esto y el principio también, porque es verdad y la verdad es un fin y un principio en sí misma que no necesita de motivos. Lejos de toda ley, lejos de toda costumbre, lejos de todo lo repetido, cada verdad es única.

No tengas miedo de perderme, de perdernos, somos completamente libres. Lo habíamos sido siempre, pero quizás no lo sabíamos.

Puedes olvidar todas las palabras que te diga, las que he escrito encima de estas, las que te escriba y en su lugar, escuchar un susurro...

Pues todas significan que te quiero.

martes, 8 de febrero de 2011

La misma noche



Le gustaría arrancar las noches y entregárselas, ponerlas bajo sus ojos, del mismo modo que otros hombres entregaron flores, antes de que nacieran él y ella, a otras mujeres.
O siquiera encontrar unas pocas palabras dignas ante lo que siente. Algo que dijera la verdad como jamás antes, algo que expresara lo que dejas dentro de él, un espejo donde se reflejasen sus almas, algo que dibujara de forma fidedigna lo increíble que parece el mundo cuando todo se queda a solas.
A veces cuando ella le pregunta en qué piensa, en realidad os mira desde lejos, atravesando las ciudades en coche, caminando una calle o abrazados. Como si alejándote de su propia mirada todo fuese más cierto.

Y es que ella llevaba razón, debería ser siempre de noche. Al menos, pensaba él, si ellos estaban juntos.

A partir de aquellas palabras, eran las noches ya la misma noche.



jueves, 3 de febrero de 2011

La sola forma de los pensamientos



Continuamente los escucho, me son susurrados al oído, reflejados en no sé qué invisible lugar al final del horizonte, azules, o perdidos como una nube.
Creo que vienen a través de ti, no sé de dónde nacen, no me importa saberlo mientras provengan de ti. Son pensamientos, casi ajenos, de los que yo soy tan sólo la forma, como el agua toma la forma de un vaso, como la luz abraza todo cuanto toca:

Me sobran cinco pronombres personales.

Todo es breve e infinito a través de ti. Me falta tiempo, siempre me parece poco cuando estoy contigo, cuando estoy sin ti, sin embargo, empiezo a estar contigo en mí y estoy en cada lugar dos veces, la que estoy y la que he estado contigo.

Jamás sabrás lo que es estar a tu lado, lo que se siente, yo sí.

Pensar en ti tiene forma de flor, de ola de mar, de la frágil verdad de un último momento.

He estado siempre solo.

¿Quién eres tú, si tu nombre significa tanto para mí?

Me haces capaz de amar la vida, como lugar donde sucede lo imposible, como espacio de un sueño real. No quiero morir, si eso significa el no poder volver a verte, si eso significa el no poder volver a recordarte.

Las calles, las carreteras, las vías de tren, los caminos en el cielo unen unos lugares con otros. Me gusta que existan, que estén ahí, si ellos, si cada uno de ellos son una posibilidad que me conduce a ti.

Nadie, todo está lleno de nadie hasta que apareces tú.

Ha merecido la pena, todo lo sufrido, lo llorado, lo anhelado, el tiempo más oscuro y más aciago, si me ha traído hasta ti, hasta cerca de ti.

Saber que existes me hace sonreír.

Contigo.

Mirarte es sinónimo de belleza, nada puede explicarme del todo lo que eres, sino el silencio de mi propia mirada.


No me preguntes por qué, si tú eres todas la respuestas.