domingo, 20 de febrero de 2011

Son horas dulces



"The mystery of love is greater than the mystery of death"
Oscar Wilde
(Salome)

No sólo son palabras de Oscar Wilde, ni siquiera son palabras al azar. No es solamente algo que se escondía detrás de todas las canciones de amor, ni el sentido que tiene la noche al caer, el día al levantarse, las horas al pasar o las horas que pasan a al lado de la persona que amamos.
Es un misterio inmenso e indescifrable, que una vez que te toca, te derrumba y te hiere dulcemente y te disloca, me atrevo a decir que para siempre. Ni siquiera la muerte te transporta tan lejos, pues el amor es un misterio que se desata y nos ocurre estando vivos, de hecho nos hace otros, y aunque nos deje vivos nos toca para dejarnos fuera de nosotros, o quizás tan dentro que seamos irreconocibles. De los enamorados se dice que viven en otro mundo, y en realidad es cierto, se dice que no ven las cosas como son, y en realidad eso también es cierto, pues ven, vemos, en cada lugar algo que nos remite a quien amamos, como si se pudiera estar en cada cosa.
Son horas dulces, la mirada parece partirse en no sé qué espacios que lo rodean todo, y una voz nos susurra secretos también indescifrables, como una íntima distancia entre notas musicales que construyeran una armonía perfecta y descendente.

No es fácil escribir sobre el amor o quizás sea lo más sencillo, porque todos los que aman son una misma persona, igual que el mar es sólo agua y el cielo es solo cielo, pero el amor no se comprende a través de ninguna literatura, aunque pueda cristalizarse, es el resultado pero no la explicación, es un motivo, el único capaz de justificar cualquier acto, y el único que da sentido a lo que no lo tiene.
Ahí lo tienes mar, cielo, palabras para nombrar inmensidades capaz de caber en nosotros, y sin embargo, más grandes que nosotros.

El espacio que ocupan los latidos para los que fuimos nacidos.