sábado, 7 de mayo de 2011

Por suerte



Por suerte
nací después de 1945 para leer El Principito,
realmente es el único motivo para haber nacido tan tarde,
cuando muera quiero que alguien ponga un ejemplar en mi tumba,
por si, como decía Dostoyevski del Quijote,
hay que justificar la vida humana ante Dios.
Aunque tengo algunos otros motivos importantes,
no muchos más, pero motivos al fin y al cabo.
Nací en 1984, algo más tarde,
para escuchar Tonight Tonight de los Smashing Pumpkins con algo más de doce años
y pensar que algún día estaría escribiendo este poema mucho después,
aunque no supiera cómo, sabría que lo escribiría hoy catorce años más tarde,
un sábado sobre la luz del crepúsculo antes de ver a la mujer que amo,
a ella ya la amaba entonces en mis pensamientos,
como aman los niños, con la absoluta creencia de que lo que creen es real,
porque algunos de mi generación crecimos escuchando guitarras eléctricas
y voces que gritaban belleza y escribían bien,
y pensábamos que siempre había sido así,
ahora sabemos que no,
todo se acabó cuando Jeff Buckley se dejó llevar río abajo
tarareando "What will you say?".
Steven Wilson había nacido en 1969,
Richard Ascroft en 1971
mi hermano Alex en el 77,
otro motivo para nacer algo más tarde,
poder escuchar sus canciones,
en ellas flota mi alma cernudianamente:
"como un leño perdido que el mar anega o levanta".
Cernuda que murió en México, tan lejos de España, a la que nunca dejó de amar,
él dejó escritos algunos de los mejores poemas sobre la faz de la tierra,
es también un buen motivo para nacer en 1984,
la Realidad y el Deseo ya estaba editado.
Y Bukowski ya había escrito casi todas su novelas,
Henry Chinaski por las alamedas que diría Pepe Hierro de Peter Pan desde la cárcel,
y Chéjov ya había dado al mundo sus cuentos y sus dramas de gente pequeña y grandes problemas,
y César Vallejo ya había pasado por el mundo,
César Vallejo estuvo vivo,
si no lo has hecho nunca,
lee a César Vallejo.
Si no lo comprendes no estás preparado, que diría Hank.
Todos ellos justifican nacer y pertenecer a la especie a la que pertenezco,
aunque haya millones de personas a las que no soy capaz de soportar y entender
cuyos pensamientos, si existen, son más huecos que los de cualquier insecto o bacteria,
justifican la muerte con sellos y banderas a las que adjetivan oficiales
sobre los tanques y los misiles,
los financiamos nosotros,
escriben leyes en lugar de poemas,
son gente seria.
No han entendido nada y nosotros tampoco.
Pero está bien, está bien...
No he venido a odiar a nadie al mundo,
y en este poema tampoco.
He venido a amar lo que amo,
aunque no sepa ni por qué lo amo,
como quiero a mi hermana por ser quien es y por hacer lo que hace y nada más.
Ese nada más es muy importante.
Llenan mi vida de cosas hermosas y horas que merecen la pena,
porque te hacen sentir y pensar.
Amo a toda esa gente, a sus palabras, a su música, a su absoluta inocencia y grandeza.
Por suerte,
me he tomado un café tan cargado que sólo podía decir la verdad,
mientras escuchaba Trains de Porcupine Tree de fondo.
¿Qué más quieres? Me pregunto.
¿Qué más quieres de la vida que esa sola canción penetrando tu oído y tu alma?
Está bien.
Estamos al otro lado, break on through,
break on throug yeah!
Jim Morrison y César Vallejo
comparten cementerio con Heine en París.
Está bien.
No os olvidéis del Principito.