martes, 5 de julio de 2011

Verano de Vivaldi


"Es el lenguaje el que ordena la vida, la vida no dice nada"
M. M. F.

Y si bastara con una sola voz, un solo día de tu vida, un solo verso desde el silencio que nombre una verdad. Ya no sé si sigo esperando algo o si ya ha ocurrido todo. Si en lo que se marcha, si en aquello que llamamos tiempo como río abajo o nube lejana, ya ha sido toda la parte de mí, auténtica y posible, o si ya se ha desasido el todo, el algo que fue genuinamente mío, un gesto, un ademán, una sonrisa, para quedar acaso el fragmento, la espuma, un resto de pureza de algún día en el que ya fui yo o fuimos nosotros, que muchos sólo sabemos o supimos ser nosotros.

Si sólo sé mirar la vida desde el horizonte, lejano, hundido en la distancia, lugar en el que solo el alma en su leve ausencia es capaz de no asirse a más cuerpo que su propia idea, más cuerpo que el leve halo de su existencia, brisa o remanso de sombra de su idéntica pena, de su ajena consciencia, cadena rota en el suelo, ceniza de ilusiones infantiles.

De lo que quede, déjame un lugar desde el que mirarte, alma mía o música u hombre. No importa ya qué seas, un día fuiste todo, tan sólo deja que contemple cómo te desmembras, te deshaces, te destruyes de mí.

No hicimos otra cosa desde que ambos tuvimos conciencia de la existencia del otro.