domingo, 16 de octubre de 2011

La inmensa luz



A los de raza



No descubras a nadie
la inmensa luz que te habita el alma,
antes de hacerlo,
guarda en tu pecho todas las palabras
haz con ellas un refugio de ternura y sueños
y quédate contigo,
haz de esa luz un fuego silencioso
y ellos vendrán a ti para negarte
les sobra oscuridad, tiniebla y desaliento.

Abre los ojos a los absolutamente grandes,
no les niegues tu amor,
amar es comprender,
sabes quiénes son
porque ellos son a través de ti,
tratarán de enmascararlos:
escritores, pintores, escultores, músicos, filósofos,
nombres, corrientes artísticas...
Son sólo luz, inmensa luz.


los reconoces como se reconoce a un hermano,
a un viejo amigo,
a un maestro que te dedicó sus mejores pensamientos.
Sumérgete en sus obras, son las nuestras,
comprende que no tenemos nada más
y que no fue fácil para nadie.

No te preocupes
si llevas demasiado tiempo escribiendo ese libro,
baja a ese agujero que eres tú mismo
saca el mejor diamante de esa mina que forma tu vida,
y nunca olvides
que nadie termina nada del todo,
que suele ser el tiempo el que se acaba y te abandona
¿quién termina de amar?

Les sobra oscuridad, tiniebla y desaliento.