miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fragmentos de Noche de amor oscura



Si ya es raro y extraño ver tus palabras con forma de libro en manos de otros, y ver qué dejas en ellos, normalmente lo que ellos ya llevaban consigo. No lo es menos escribir para teatro y ver cómo un actor (y su director o un grupo de personas) interpretan tu texto a su manera, a veces próxima al pensamiento primigenio y a veces antagónica a lo que imaginabas, supongo que ahí reside la magia y la libertad del arte dramático. Si la poesía es desnudez y sinceridad, el teatro es exhibicionismo. Desde aquí doy las gracias al grupo de teatro Versus y a su director Elpidio, por haberme brindado su confianza y haberme pedido la colaboración con ellos para su función homenaje a Federico García Lorca que tuvo lugar en octubre de este año, y al cual no pude acudir por motivos personales y de infraestructura. Alemania queda lejos de Madrid. No es la primera vez que adapto un texto para teatro, pero sí la primera que compongo un texto original de estas características por encargo.

Pasen y vean.

Texto original adaptado:
http://lascadenasdeandromeda.blogspot.com/2011/08/noche-de-amor-oscura-escenas-1-y-2.html

http://lascadenasdeandromeda.blogspot.com/2011/08/noche-de-amor-oscura-escenas-3-y-4.html

martes, 29 de noviembre de 2011

Lo que tú fuiste


A mi abuelo
(Papantonio)

Aún te recuerdo cada día,
y recuerdo las cosas que contabas.
Me pesará tu ausencia para siempre
como a todo el mundo que estuvo a tu lado.
Traté de componer una novela con tu vida
pero no quería mentir,
ni convertirte en personaje de ninguna historia
no fui capaz de hacerte eso,
y eso que fue lo que mejor he escrito.
Ayer te recordé de niño escondido en una tinaja rota bajo el cielo
para que tu padre no te viera escapar,
te escapabas para estudiar,
las cuatro reglas, los ríos, el alfabeto,
caminabas más de cinco kilómetros a solas
veredas de arena, polvo y olivares
y les llevabas a las monjas que te daban clase, escondidas y muertas de miedo,
verduras y hortalizas de vuestra casería en una cesta de mimbre,
ese otro mundo que los historiadores y novelistas jamás serán capaz
de reconstruir,
memoria histórica lo llaman.
En ese gesto iba yo contigo, iban mi madre y mis hermanos,
iban mi amor y mi fe en las palabras
a veces
lo único que tengo y que me queda.
Recordé el día que pidieron voluntarios para quemar muertos
y te tuviste que volver de allí incapaz de hacerlo,
mientras los demás robaban carteras y anillos de los cuerpos caídos,
tuviste que sentarte mareado a llorar,
mientras ardían a lo lejos las piras de cadáveres,
memoria histórica lo llaman.
Recuerdo tus increíbles metáforas, tus cuentos, tu manera de vivir observándolo todo:
"Pasamos tanta hambre que los perros le gritaban a la luna creyendo que era una torta."
"Si llamas a un hermano te dice: ¿Qué quieres? Si llamas a un amigo te dice: ¿Qué? (Con desdén)
Si llamas a una madre se le abren las carnes y te llama por tu nombre: ¿Qué quieres mi Antonio?
Nadie quiere como una madre."
"Entre las doce y la una, anda la mala fortuna."
"En esa estantería de ahí hay libros de grandes escritores, de los que dicen (lo decías con ese) la verdad de las cosas para que no se olvide."
La necesidad, decías, es lo que hace grande al artista.
A veces me pregunto, por qué me decías todas aquellas cosas.
No sé de qué extraño silencio
surgía tu sabiduría, tu infinita elegancia.
Pasaste tus últimos años casi sin salir de casa
cuidando tu azotea y tus plantas, las uvas de tu parra,
barrías y luego regabas los patios con tu manguera amarilla por la mañana
y al caer la tarde,
y siempre estabas escuchando tus cintas de música, la radio,
sentado bajo el sol
te levantabas el primero con el alba
no saludabas hasta que estabas bien peinado,
y te ibas el primero a dormir.
Me destroza el corazón
ver cómo nadie más que tú se ha vuelto a preocupar
de todas esas cosas.
Porque ya no estás o estás tan solo en el recuerdo
y al mundo no lo mueve la memoria sino el olvido.
Yo sigo siendo aquel niño
que deseaba terminar el colegio para marcharse allí contigo los veranos,
caminando de tu mano por las mañanas
escuchándote decir a cada pocos pasos "Vaya usted con Dios",
me enseñaste que el amor no pide nada a cambio
sólo la presencia, la lentitud presente de la vida,
los instantes compartidos, el silencio, la tarde azul sobre una pared blanca,
la conversación como acto moralizante.

Me enseñaste a morir incluso
sentado en la mecedora de tu casa,
yo tomé tu cuerpo en mis brazos
todavía guardaba el calor de la vida
y te llevé a tu habitación, te perfumé,
pude besarte y amortajarte,
fue la más dulce despedida, la más íntima,
hasta eso me enseñaste,
a comprender que todo acaba en el amor que dimos.
Sólo pude llorar al ver tu nombre escrito.

Si sigo vivo
es con la única esperanza
de ser algún día para alguien
lo que tú fuiste para mí, o al menos intentarlo,
con eso basta,
basta con tu ejemplo.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Irreconciliables




Mi cuerpo
está cansado ya de conocerme,
de darse a conocer,
de ir siempre conmigo a todas partes,
de huir interminable el horizonte
que sólo queda con sí mismo.

Sus extrañas manías, su memoria,
su estar encadenado a la agonía,
a la terbutalina y al café
a la melancolía en cada cosa,
los mismos libros y la misma música
y su morirse poco a poco,
-ama la muerte el cuerpo-
quitándonos el pelo
poniéndonos cara de padre.

Su desbocado corazón nocturno
no sé qué espera de nosotros,
qué ansía
sin dejarnos dormir.

Mas no he venido aquí a escribir
del insomnio
y su podrido halo literario,
he venido a reiterar
la reconciliación
mis ganas de vivir tranquilo,
pese al daño que ambos nos hicimos
pese al daño que ambos nos hacemos.



viernes, 25 de noviembre de 2011

Es más




A A.G

Desubicados otra vez 
lloramos de risa, 
nos abrazamos para saber dónde estamos
porque no existe un donde con nosotros,
porque sabemos bien qué significan los adioses,
las últimas sonrisas, los hasta siempre,
las despedidas, 
los abrazos ante un aeropuerto, 
una estación de tren
o ante los coches alquilados.

Son demasiados ayeres, 
demasiadas veces tu nombre en el remite,
tu deferencia en sellos escogidos
y el trazo de la pluma estilográfica,
son demasiados nombres de mujer.

Mientras puedas contármelo 
mientras pueda gastarte una broma más que haga estallar tu risa,
tu risa de cristales rotos,
tendrá sentido.

Es más de lo que muchos 
jamás tuvieron en sus vidas.




domingo, 20 de noviembre de 2011

Afonía



Cuando nos despertamos el lunes, ninguno tenía voz. El escrutinio había finalizado.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La bufanda de Ashlynn



Hoy he muerto contigo Ashlynn,
los dos colgamos en silencio de tu bufanda en el armario
hiciste el nudo con tus pequeñas manos,
si hay un infierno tú estarás en la puerta conmigo,
los veremos pasar uno por uno
mientras,
te pediré perdón por lo que han hecho, por ti y por mí,
por cada insulto, por cada noche que lloraste a solas,
por ellos.

Las palabras pueden destruirlo todo menos tu sonrisa,
sonríe conmigo hasta el final del horizonte
donde no existan lágrimas y caminemos libres
lejos al fin de todo,
dame la mano
lejos de la cartera y el cuaderno,
lejos de los pupitres, los pasillos,
yo jugaré contigo a lo que quieras,
colorearemos el mundo y el otoño
contaremos las olas del mar
y soñaremos,
soñaremos un mundo con tu nombre
sin estadísticas.



Fuente (de dolor): http://www.telecinco.es/informativos/internacional/Ashlynn_Conner-Stacy_Conner-acoso_escolar-EEUU-suicidio_0_1505849545.html





miércoles, 16 de noviembre de 2011

La bella durmiente



Cuando el príncipe llegó al castillo después de tanto y tanto, la besó. No ocurrió nada, la literatura estaba muerta.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Ausencia



Cómo
convertir el silencio, cómo nombrarte en mí,
en qué, con qué palabras o que luz no vista...

Cómo decirte que la noche entre mis brazos
se estalla de alegría por tu nombre,
si se me rompe el corazón como una música
nunca antes escrita, nunca antes tocada.

Amor,
qué nube soy ahora, qué cielo cruzo,
por qué ya no sé nada,
qué mar le has dado a mi memoria
que sólo en ti se hunde y se limita,
si mi pecho ahora,
si tan solo un segundo mi pecho
fuera este poema
para no morir nunca y quedarse contigo,
para leerse en ti,
para romper tu ausencia.





lunes, 7 de noviembre de 2011

La verdad de su amor



Si una vez la luz os contuvo,
ya fue suficiente para no morir jamás.
El uno en el otro,
el uno en el otro
por siempre,
bajo todo cielo y toda noche.


jueves, 3 de noviembre de 2011

La tarde



Se marcha de ti, de todos y desaparece tan sólo para dejar su rastro, entonces ya no te contiene y eres sólo su vaso de sombra. Ayer en aquella hilera de luces de un enorme edificio encendidas contra la noche mientras ibas camino a casa. ¿Cuántas casas ya, cuántas veces empezar de nuevo? Ayer ya no estaba, no regresará la tarde, la lentitud, las horas bajo el flexo y un cuaderno de líneas, las primeras veces de todo.
Nunca somos nosotros. Siempre es demasiado pronto o demasiado tarde, o falta o sobra el tiempo, o falta o sobra alguien.