jueves, 3 de noviembre de 2011

La tarde



Se marcha de ti, de todos y desaparece tan sólo para dejar su rastro, entonces ya no te contiene y eres sólo su vaso de sombra. Ayer en aquella hilera de luces de un enorme edificio encendidas contra la noche mientras ibas camino a casa. ¿Cuántas casas ya, cuántas veces empezar de nuevo? Ayer ya no estaba, no regresará la tarde, la lentitud, las horas bajo el flexo y un cuaderno de líneas, las primeras veces de todo.
Nunca somos nosotros. Siempre es demasiado pronto o demasiado tarde, o falta o sobra el tiempo, o falta o sobra alguien.