jueves, 22 de diciembre de 2011

Las horas y el camino




No se agota el silencio que te tengo
ni este existirme en ti a través de todo,
que es algo más que amor porque no muere.

Si hay un final en la mirada
como horizonte inalcanzable
o palabra,
mi pensamiento y esta imagen tuya
sol que deshaces el azul, amanecer de carne,
esta imagen tuya sólo mía,
pureza en la que todo ríe,
alma incapaz del odio,
que me deja conmigo algo más solo;
es vivirme contigo a cada instante.

Qué difícil
ver transcurrir las horas, lentas y llenas de kilómetros,
después de haber estado entre tus brazos.

Y qué sencillo
hasta el más duro y más aciago de los caminos
que me conduce a ti.