domingo, 4 de marzo de 2012

El perdedor de bolígrafos


"I remember

When we could sleep on stones

Now we lie together

In whispers and moans"

Ultraviolet

U2



Hay libros que te buscan como los versos de una canción, hay historias que acaban por dar contigo, como un golpe, como una caricia, como un amor inmerecido. Y ella lo puso en mis manos como tantas otras palabras, hermosas y terribles, verdaderas, a lo largo de la vida.


Aquí, en Alemania, en esa soledad que alguna vez escogí sin saber a miles de kilómetros de todo cuanto considero mi vida he leído "El bolígrafo de gel verde" de Eloy Moreno. Es un libro que hace sufrir, porque es un libro que hace pensar. Para mí, lo de menos en una novela es la historia que se cuenta, lo de más, lo más importante es cómo se cuenta esa historia y desde dónde se cuenta. Y éste, con tilde, es un libro que está escrito desde la sinceridad, desde el silencio, desde las entrañas, desde el lugar en que es imposible distinguir la idea del cuerpo, el alma de la carne, un libro de una conciencia destruida que a base de haberlo perdido todo durante años, huye de sí misma, y huyendo de sí misma termina por alcanzarse. Subyace y no se muestra del todo en este libro, un gran escritor, un gran observador de la vida, parafraseando a Nabokov, y no sólo en los pequeños detalles con los que cualquiera podría trazar una historia más o menos sentimental, no, no categórico. Se trata de asumir la inmensidad de las emociones a lo largo del tiempo, de lo ignoto del pensamiento y los sentimientos, a lo concreto, al silencio que habla mucho más allá de las palabras entre las personas, el silencio con el que se construye el relato constante de nuestra vida.


Es un libro sencillo de leer, difícil de asumir. Yo también he perdido muchísimos bolígrafos, pero ella, ella me ha regalado este de gel verde y no lo perderé jamás, porque con él se ha escrito también una parte de mi vida. La lectura no es sólo lectura, es una reinterpretación constante de la propia vida, una vida dentro de la vida, palabras dentro de todas las palabras. Y hay páginas escritas con este bolígrafo de gel verde que te destruyen, o mejor dicho, que te hacen consciente de tu propia destrucción.


Tocado, y hundido.