miércoles, 23 de mayo de 2012

Mal de pasta (finalista del certamen On the Road)



Sé que últimamente me prodigo poco por aquí, estoy inmerso en diferentes proyectos que me comen la totalidad del tiempo. Hoy os traigo una noticia que me hace especial ilusión compartir. Hace un mes presenté un microrrelato  -como máximo aceptaban 160 palabras- llamado "Mal de pasta" bajo el pseudónimo de Scardanelli -así firmaba Hölderlin sus poemas cuando dicen que se volvió loco- al certamen "On the road", como la preciosa e imprescindible novela de Jack Kerouac que me regaló mi hermano  -ya que Bukowski lo citaba de continuo- y que leí hace unos dos meses, organizado por la editorial Artgerust. (La sintaxis cansina y explicativa a lo Kleist o Thomas Mann ha sido a propósito). Me encandiló la temática "beat" del concurso. De un tiempo a esta parte ha sido una de las literaturas de las que me he nutrido, si tienes quince euros hazte con algún libro Kerouac, Bukowski o Burroughs. No te arrepentirás jamás y te harán muchísima compañía, lo digo en serio. Son una gentuza entrañable con el alma del color de los charcos, leerlos es como viajar solo en tren o escuchar que te escuchan hacer el amor tus vecinos de arriba.

El caso es que "Mal de pasta" ha quedado como uno de los doscientos finalistas entre los más de mil participantes y será publicado en una antología de la que os informaré a su debido tiempo cuando la publiquen. Para escribir el relato me basé en diferentes imágenes de los poemas de Bukowski aunando la importancia de la presencia paterna en el imaginario de un niño con el trasfondo de la carretera, además quise aportar un poco de ironía sobre el hecho de escribir y lo que eso significa para muchas personas que creen lo que es pero no lo saben. Todavía me pregunto cómo han tenido valor de escogerlo cómo finalista. Os dejo con él:

"Cuando tu padre salió de la cárcel se hizo camionero de los de largo recorrido, los veranos te dejaban ir con él. Madrid-Berlín-Cracovia, Cracovia-Berlín-Madrid, no soportaba dormir en la misma habitación más de una noche, hablaba poco y fumaba mucho, esperabas con la ventanilla bajada a que saliera del prostíbulo, el aire y la noche eran hermosas, como los ojos de tu padre ante el crepúsculo y los últimos rayos de sol acariciándole el pecho descubierto. El infinito es una carretera. Los escritores juegan a ser Jack Kerouac o Charles Bukowski, jamás conocerán a Dean Moriarty, no saben lo que es el solitario camino del infierno. Les basta con leer y hablar de lo que leen, y a veces escribir, pero se cansan pronto y lo hacen sin pelotas, y compran otra novela con sus tarjetas de crédito sin moverse de casa. Y tú quieres darle este libro y los mil euros a tu padre, que anda mal de pasta."

Fuentes:
http://www.artgerust.com/blog/los-200-on-the-road
http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=12491