sábado, 26 de mayo de 2012

Neal Cassady en el asiento del copiloto




"Mi testigo es el cielo vacío" Jack Kerouac

Si crees en algo es que algún día dejarás de creer en ello, lo acabarás dejando sin ser siquiera consciente. Es como llamar a la radio creyendo que van a cambiar tus problemas. La silla termina por desencolarse, algo así como el precio desorbitado de las cosas en los aeropuertos, es el lugar nada más. No te preocupes demasiado, de todos modos nadie va a hacerlo. Siguen cayendo bombas, muriendo niños y proxenetas disfrazados de sí mismos en coches caros, no es tan importante, es una cuestión de sinceridad. Conocí a un hombre que terminó por huir de sí mismo y todavía no ha conseguido morir. Fuma y bebe todo lo que puede, se gasta todo el dinero que tiene en tragaperras y extrañas compañías. Tiene un defecto, escribe demasiado bien como para permitirse el lujo de morir, le sobrevive ese mínimo reflejo de vanidad, las palabras sobre las páginas y la pureza de su sonrisa. Ya no es él, es todo lo que hace y lo que le rodea, él mismo es una calle. A la gente le gusta sentir que algo es auténtico por eso lo protegen, es como azuzar un fuego. Con el tiempo comprendí que vivía para enamorarse, no importaba de quién. Parece muy literario pero no lo es en absoluto, podría haber sido carnicero o limpiaventanas. Al fin y al cabo puede que te consuele pensar que todo está en su lugar, incluso tú, no sé si estás equivocado. Lo importante, sin embargo, es tener algo que esperar que sea más importante para ti que tú mismo.