domingo, 28 de octubre de 2012

Acéldama


The Verve Sonnet Live England 1998 von kondurperu3

Otro nanorrelato que he enviado al certamen de Artgerust de novela negra, esta vez con una temática bíblica, dándole la vuelta a la traición de Judas. Es un tema muy trillado en literatura, por ejemplo, Borges ya escribió sus "Tres versiones de Judas". Se lo dedico a mi madre, cuyas apasionadas conversaciones bíblicas de sobremesa echo de menos más a menudo de lo que me gustaría, y quien me dio, sin saberlo, la idea para esta pequeña ocurrencia. Esto no es más que una forma más que de estar, en cierto modo, con ella.



Acéldama

Soy sólo un hombre y tengo miedo. La historia dirá de mí que vendí a mi maestro por treinta monedas de plata. ¡Qué importa lo que diga la historia, la verdad que todo el mundo cree sin comprender nada! El beso, la traición, el arrepentimiento. Todo encaja.
¿Mas no era yo el discípulo más querido? ¿No lo he hecho todo por amor y lealtad? ¿No me llamó él aparte y me relató todos los misterios del reino? ¿Y no he de morir yo junto con él, el mismo día, a solas, y colgado también de la madera? ¿Nadie se preguntará el porqué de tanta prisa? ¿Y no doy yo también la vida por mis amigos?

El beso fue una amarga despedida, la traición su voluntad de entrega y el dinero la coartada perfecta. Devuélvelo, me dijo, y quedará constancia de tu inocencia, al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios.

Así es el amor.

sábado, 20 de octubre de 2012

Sarabande



A mi hermano Alejandro,
el día de su cumpleaños 21 de octubre del 2012.
(Y a mi hermana María, 
que me lo ha encargado para acompañar su hermosísimo retrato)




Sarabande

Hay un último día en tu mirada
de adiós o de silencio o sola sombra,
como si el mundo se rompiera de tanta noche,
como si todo al fin, próximo a extinguirse,
se deshiciera en una lentitud sagrada.

Y al fondo, en lo más negro de tus ojos,
un hombre frente a una muchedumbre de otoños,
un niño que nació en octubre
y que no ha de morir nunca.






domingo, 14 de octubre de 2012

Rueda de reconocimiento

Otro nanorrelato que he enviado al certamen de Artgerust, jugando con el sentido de la palabra reconocimiento.

Rueda de reconocimiento

-Si considera que el culpable se encuentra entre estas personas, señálela diciendo el número que portan en sus manos en alto-dijo el agente detrás de su enorme bigote.
En la sala entraron cinco individuos. Cuatro hombres y una mujer. La mujer, la número dos, tenía el pelo corto, era algo estrábica y entrada en años, sonreía como si todo aquello no fuese con ella. A su izquierda, el número uno, se hallaba un hombre que era casi todo barba pese al poco pelo de su cabeza, su mirada era penetrante incluso más allá del espejo, sentí un frío casi metálico en el centro del pecho cuando sus ojos se cruzaron con los míos. Dos cincuentones corpulentos con enormes gafas, y un cuarentón con pinta de informático y un halo extraño de tristeza formaban el resto de la escena.     
-Es el número uno, seguro-dije.
-Muy bien. Christie, Cardoso Pires, Vázquez Montalbán y Larrson pueden abandonar la sala. Dostoyevski es el culpable.





Fuente de la imagen: http://fotohakikat.blogspot.de/2012/07/fyodor-dostoyevski.html

viernes, 5 de octubre de 2012

Uxoricidio involuntario (otro nanorrelato)



Otro nanorrelato para el certamen de novela Negra, ahí va:



Siempre fue un marido y un padre ejemplar: locuaz, atento y bien mirado. Las amigas de su mujer le ponían de ejemplo en las sobremesas. Con la tripa justa para su edad, con la alopecia al límite de lo impuesto por cada década. Pasó de los vaqueros al traje, del traje al jersey con corbata, de la izquierda al centro-derecha. Atajaba las discusiones con frases hechas y repetidas que jamás parecían la misma, bajo la embadurnada calma de sus ademanes. Conquistaba la paz familiar a través del abono a canales de televisión privados, de los electrodomésticos comprados en común, de la interpretación de las miradas y los dedos índices frente a los escaparates de las zapaterías de mujer, de las tiendas de ropa, de los estantes del supermercado.


-¿Por qué lo hiciste, Papá?-le preguntó su hija antes de pedir los postres, la primera noche que le concedieron el tercer grado.


-No fui yo, fue tu madre.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Desaparecida y El dilema del prisionero (dos nanorrelatos)




Desaparecida


A los pocos días la ciudad amaneció empapelada con su rostro. Las farolas, los semáforos, las entradas de los supermercados, las salidas de los colegios, los centros comerciales, los escaparates grandes y los pequeños, las puertas de la estación de tren, las ventanas de los autobuses de línea, los espejos de los bares, los tablones de anuncios de las facultades, las mesas perdidas de algún pasillo de hospital, la sección de sucesos del diario local. Desaparecida, podía adivinarse una tristeza de primer grado de consanguinidad en la elección de la tipografía, en lo hinchado de las letras en negrita, en la deferencia de las fotocopias en color.
Y en la foto una atractiva joven de ojos verdes, pelo castaño y ondulado, que parecía sonreír con la mirada al fotógrafo.

-No te rías, no tiene gracia. Esta vez la broma se te ha ido de las manos-dijo Sonia con desdén.

-¿Y si la encuentran?-dijo Álex destornillándose de risa.

-Estás loco.

El dilema del prisionero

Cómplices. Uno, yo, dentro de la pecera del agente Muñoz, su orgullo de madero con olor a puro y taza de café oficial, esposado, herido, hundido por el fracaso de nuestro golpe y un vaso de plástico blanco con agua del tiempo, mi primer apellido escrito en él con desgana y rotulador negro; otro, él, sentado tras el espejo con el brazo en cabestrillo, la cabeza recién rapada y una brecha de seis puntos que dibujó la luna del coche después de estallar en pedazos tras siete vueltas de campana, o al menos eso me habían dicho. Pero, ¿y si el Cables huyó después de todo? ¿Y si le empapelan por irme de la lengua? ¿Y si me ha delatado él? ¿Y si van de farol conmigo? Una cosa está clara, estoy jodido y para colmo el final de toda la historia depende de una decisión que no quiero tomar. ¿Y si fuera el principio de otra novela más larga?



Relatos participantes en el certamen de Novela Negra de la editorial Artgerust, cuya premisa es no superar las 160 palabras por relato: http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=13277
http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=13313