jueves, 31 de octubre de 2013

Nota para una mesilla de noche





Amo el lugar que eres, el que desconoces por el hecho de ser tú. Tu risa, tus enojos, tu mirada cuando ves publicidad en televisión, el desorden que dejas a tu paso, la taza de café a medio beber encima de la mesa del salón cuando te marchas al trabajo y que siempre termino de beber sin que lo sepas.

Las horquillas que se te caen al suelo, estoy seguro de que hay horquillas tuyas en la luna. Destender la ropa en que cabes y que parece de niña o de juguete.

Amo cuando me gritas y cuando me besas, cuando me insultas con razón o sin ella, cuando te hundes en mí, cuando te acercas porque te sientes triste. Y amo esos espejos en los que no dejas de mirarte, ver cómo te maquillas sentada, las manchas que dejan tus manos en la pared. Y el daño que te haces hablando mal de ti, que sólo seas capaz de hablar mal de ti.

Amo cuando reniegas del mundo conmigo, cuando me enseñas a mirar de forma humana a los demás, el movimiento de tus manos al hablar, al reír, al llorar, lo en serio que te tomas hacer una fotografía, los prolegómenos para explicar cualquier cosa, que me pidas que te escriba cartas aunque vivamos juntos, que tardes en pedir en los restaurantes, que salgas a fumar a la ventana cuando estás nerviosa o apenada.

Amo que digas que me odias, que digas que me quieres más que a nadie, que tengas frío todo el día, que dejes los platos fregados en la pila sin colocar, que invites a gente a casa, que me compres ropa y que me obligues a probármela, que se te caigan las mismas cosas tres y cuatro veces, que hables en sueños y me despiertes.

Amo que camines tan rápido por la calle, que te dé miedo la burocracia, que seas capaz de hablar con cualquiera, que quieras que te quiera siempre más, que me digas que me conociste así, que siempre te veas más gorda aunque sea mentira, que me llames al salir, que me llames de camino, que me llames al llegar, que me pidas que te cambie las cosas de bolso, que llores con todas las películas, que estés despeinada y en pijama, que leas el horóscopo, que no te sepas tu número de teléfono, que te arregles para salir, que te guste viajar de noche.

Amo que tus manos busquen mi cuerpo, que nos fastidien el día, que se ponga a llover, que nos vayamos a dormir, que des la vuelta a la hoja de calendario, que preparemos algo de comer, que estés embebida durante horas trabajando y yo no pueda hacer ruido, que me pidas una infusión de té, que te asuste el portero automático, que me pidas que te abra las cartas, que nunca quieras ser tú quien apague la luz, que no te esperes nunca una nota como esta.

Amo el lugar que eres.



Gracias a Liana Castello por pedirme siempre material.