viernes, 12 de septiembre de 2014

La biografía de Andrea Agassi y bigotes y barbas parafrásticas



Leo que el tenista Andrea Agassi y un premio Pulitzer han escrito la autobiografía del tenista norteamericano y la han llamado: "Open". Siento un determinado tipo de tristeza ante la mercadotecnia que trata de ser original y juega con los dobles sentidos. Una tristeza que se multiplica en el aire, tristeza como de señal de wifi. La presunción de originalidad en los títulos de cualquier cosa, desde un medicamento a una película, es una de las enfermedades mentales más extendidas de nuestro tiempo. 
Mi mejor amigo, mientras busca libros por Madrid para mi regalo de cumpleaños o algo así como apoyo moral y bibliográfico para mi tesis, me pasa, de broma, una foto entre la lista de libros que va encontrando, leo: Memorias de un preso. La autobiografía de Mario Conde, con una foto sonriente del presunto autor. Memorias de un pelo engominado, le contesto. ¿Memorias de un preso? ¿Era necesaria tanta autocomplacencia? Recuerdo el título de Memorias de la casa muerta de Dostoievski, gran título, por otra parte.
Para defenderme psicológicamente de semejantes bocanadas de humillación al raciocinio aparecidas en la página web de Babelia, divago y me pongo a pensar en otros títulos memorables como Cartas a un joven español de Aznar. La paráfrasis entre su título y el de Rilke, la paráfrasis de sus bigotes: el de Aznar, el de Rilke y el de Nietzsche. Termino en otra barba, paráfrasis de la de Dostoyevski, la del gallego Valle-Inclán, uno de los mejores baptizadores de obras -y personajes- de la literatura en castellano: Luces de bohemia, Tirano Banderas, Femeninas...  Divago y termino, a raíz de lo de ser gallego, en el título de la autobiografía de Rajoy: En confianza. Aséptico, axiomático y corporativo. Ni una sola ese. Siempre me he imaginado a Josef K. con la cara de Rajoy, preocupada y tumefacta. 
Termino, he venido a escribir diferentes títulos para autobiografías, por si alguno de los ocurrentes comités editoriales tiene a bien utilizarlos y demostrar como en cinco minutos se le ocurren a cualquiera (a un cualquiera como yo y como tú, que me estás leyendo) un montón de nombres ocurrentes, frescos, desparpajados y originalitos

Para un profesor: Fin de curso.
Para un (gurú: esa palabra empresarial y alquímica) informático: Esc.
Para un (gurú) informático o cualquiera (con problemas): Control zeta.
Para una modelo (o un imaginero): Dar la talla.
Para el afamado escritor (peruano, portugués o no): Colofón. (O: Pasar página).
Para un músico (con éxito, del tipo Barenboim): Llevar la batuta. (O: Las líneas del pentagrama).
Para un músico de rock: Backstage.
Para el viajante que vende sus viajes: Todos los nortes de la brújula
Para el famoso futbolista: Gol de oro
Para el famoso futbolista (con problemas): Fuera de juego. (O: En la prórroga. O: La pena máxima. O: Desde el banquillo).
Para el torero: La vida por montera. 
Para el piloto de aviones: La caja negra. 
Para el golfista (adúltero o no):  El último hoyo
Para el joyero o el medallista olímpico (parafraseando la idea de la de Rajoy): Hablando en plata.
Para el baloncestista (de éxito): (los años que tenga el jugador en el momento de la publicación) y doce rebotes. 77 años y doce rebotes, por ejemplo. (O: MVP).
Para el baloncestista (con problemas): Mal de altura.
Para el político de izquierdas : Latidos convencidos. (O: Primera persona del plural). 
Para el político nacionalista: Yo, que no nací en mi país. (O: En los demás países, en las demás banderas).
Para el político de derechas español: Hacer los deberes. (O: En este país).
Para el banquero: Líneas de crédito. 
Para la famosa televisiva: En cuerpo y alma.  (O: Vivir de pie).
Para un ladrón: Guante blanco. (O: La luz azul de las sirenas. O: La caja fuerte).
Para un cómico: Vivirse de risa.

Etcétera. ¿Por qué lo llaman sección de cultura?